isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
Doy ancha plaza, como frío en el mar
sin atroz cabida superflua de vientos y mares
entre la cornisa del vasto, como luna de fuego
antes de la lluvia en el centro del mar gigante.
Sin volar en el mar yo ofrezco, si mi
cara llora en dos o más lagrimas, llorando
de cielo a cielo partiendo del sol sonoro
en tal altiva voz del mar amante.
Sería otra rosa la sal que parte del seno
otra sal que atañe a los viejos como lloran,
del niño al verso, si fuere otro musculo
la sal irradia, mojada y sin astucia.
Del musculo fuerte, dorado en su mas
alta somnolencia, del fruto dorado entre la
raíz germina, del claro tono de la piel rosa
de la curva abdominal que mira a tus ojos.
sin atroz cabida superflua de vientos y mares
entre la cornisa del vasto, como luna de fuego
antes de la lluvia en el centro del mar gigante.
Sin volar en el mar yo ofrezco, si mi
cara llora en dos o más lagrimas, llorando
de cielo a cielo partiendo del sol sonoro
en tal altiva voz del mar amante.
Sería otra rosa la sal que parte del seno
otra sal que atañe a los viejos como lloran,
del niño al verso, si fuere otro musculo
la sal irradia, mojada y sin astucia.
Del musculo fuerte, dorado en su mas
alta somnolencia, del fruto dorado entre la
raíz germina, del claro tono de la piel rosa
de la curva abdominal que mira a tus ojos.