El ligero velo del aire
difumina apenas
la estática peña
que divide un valle del otro.
Todas las tardes
me impregnan los ojos
la raya de los árboles
que siempre a su piedra rodean.
Como el plomo cae
el silencio, la quietud.
Los ruidos interiores se hacen intensos,
los pensamientos tienen voz,
la luz suena
entre las hojas quietas.
Solo algunos pájaros
interrumpen el pétreo silencio.
Ha veces se hace insoportable tanta ausencia,
o tanta presencia de él.
Mientras mas silencio, mas ruido,
nunca llego a su corazón profundo.
Si quita el ruido de fuera,
grita el ruido de dentro,
por eso prefiero otras voces.
Dejo pasar a mi casa
el aire,
la tormenta, la lluvia…
para que tapen el silencio,
voz de mi alma .
difumina apenas
la estática peña
que divide un valle del otro.
Todas las tardes
me impregnan los ojos
la raya de los árboles
que siempre a su piedra rodean.
Como el plomo cae
el silencio, la quietud.
Los ruidos interiores se hacen intensos,
los pensamientos tienen voz,
la luz suena
entre las hojas quietas.
Solo algunos pájaros
interrumpen el pétreo silencio.
Ha veces se hace insoportable tanta ausencia,
o tanta presencia de él.
Mientras mas silencio, mas ruido,
nunca llego a su corazón profundo.
Si quita el ruido de fuera,
grita el ruido de dentro,
por eso prefiero otras voces.
Dejo pasar a mi casa
el aire,
la tormenta, la lluvia…
para que tapen el silencio,
voz de mi alma .