La tormrnta

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
El ligero velo del aire

difumina apenas

la estática peña

que divide un valle del otro.


Todas las tardes

me impregnan los ojos

la raya de los árboles

que siempre a su piedra rodean.


Como el plomo cae

el silencio, la quietud.


Los ruidos interiores se hacen intensos,

los pensamientos tienen voz,

la luz suena

entre las hojas quietas.


Solo algunos pájaros

interrumpen el pétreo silencio.


Ha veces se hace insoportable tanta ausencia,

o tanta presencia de él.


Mientras mas silencio, mas ruido,

nunca llego a su corazón profundo.

Si quita el ruido de fuera,

grita el ruido de dentro,

por eso prefiero otras voces.


Dejo pasar a mi casa

el aire,

la tormenta, la lluvia…

para que tapen el silencio,

voz de mi alma .
 
El ligero velo del aire

difumina apenas

la estática peña

que divide un valle del otro.


Todas las tardes

me impregnan los ojos

la raya de los árboles

que siempre a su piedra rodean.


Como el plomo cae

el silencio, la quietud.


Los ruidos interiores se hacen intensos,

los pensamientos tienen voz,

la luz suena

entre las hojas quietas.


Solo algunos pájaros

interrumpen el pétreo silencio.


Ha veces se hace insoportable tanta ausencia,

o tanta presencia de él.


Mientras mas silencio, mas ruido,

nunca llego a su corazón profundo.

Si quita el ruido de fuera,

grita el ruido de dentro,

por eso prefiero otras voces.


Dejo pasar a mi casa

el aire,

la tormenta, la lluvia…

para que tapen el silencio,

voz de mi alma .
Un poema donde el lector se adentra en él


Grato leerla

(Corrige el título)
 

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