Angel Siniestro
Poeta recién llegado
Novísimo vestigio de la cruel batalla;
cuéntale al mundo los anales macilentos
de las ilusiones rotas en un ser réprobo,
describe los ruidos guturales que ensordecen al averno
y que acallan las voces de las almas sepultadas bajo el
Los gritos se ahogan bajo sus golpes
y el deseo de morir eternamente
se aferra con la fuerza del titán;
la ingenuidad convertida en verdugo
unge los aceites del dolor
y bajo su brioso sortilegio,
vahído en pesadillas voy desintegrándome
el odio reprimido estalla en mi rostro
y su desprecio ahoga mi alma
marchitándola bajo su veneno,
los muros se visten de venganza en contra de su creación
exhibiendo ante mis ojos los cadáveres que la sostienen.
Diminutos guerreros penetran
en infames inhalaciones
(La muerte más lejos que nunca observa,
a pesar de estar atada a mí
como las sombras a la noche)
se tornan en caballeros bélicos,
enjutos y sin forma
para destrozándome desde el interior,
aquellos monstruos sin armadura
sujetan mi sosero cuerpo desde las entrañas
haciendo que me retuerza con dolorosos espasmos.
Las alimañas se adhieren a la piel como sanguijuelas
sedientas por años de castigo,
¡Beben de mí la fuente de mi esencia!
La dolorosa senda que he recorrido por décadas
traga las huellas junto a los pies que las dibujaron,
el aliento virulento del caos
acaricia serpenteando en mi carne,
y el tiempo se detiene
para extender el sufrimiento
Mientras el calvario vomita
su amargura sobre mi garganta,
la fiebre lacerante abre la mente
reviviendo las misteriosas figuras del pasado.
Las espantosas imágenes,
(Ignotas de su existencia)
afloran para mofarse con vil agravio
Las alas dejan caer sus plumas
como las ilusiones en mi vida,
caen sin cesar sobre las aguas del estigio,
sobre el tártaro, sobre el hades,
¡Sobre la risa estentórea del propio lucifer!
Cada pluma es devorada por las criaturas
ocultas en el panteón del olvido.
Las ensangrentadas lágrimas
que he derramado sobre la tortura (la tortura de vivir)
son lamidas por sedientas almas en el limbo
hasta saciarse, y ahítos en su deleite
la vomitan para seguir alimentándose
Abro los parpados junto al escalofrío de la desgracia,
al tiempo que las garras (filosas como navajas)
laceran todo a mí alrededor por instinto
destruyendo sin tregua alguna
la creación divina,
preguntando con desespero
¿Por qué sigo aquí?...
El dolor de estar vivo continua
y aun me pregunto ¿Por qué sigo aqui?
si le he escupido a la vida
en miles de ocasiones...
cuéntale al mundo los anales macilentos
de las ilusiones rotas en un ser réprobo,
describe los ruidos guturales que ensordecen al averno
y que acallan las voces de las almas sepultadas bajo el
Los gritos se ahogan bajo sus golpes
y el deseo de morir eternamente
se aferra con la fuerza del titán;
la ingenuidad convertida en verdugo
unge los aceites del dolor
y bajo su brioso sortilegio,
vahído en pesadillas voy desintegrándome
el odio reprimido estalla en mi rostro
y su desprecio ahoga mi alma
marchitándola bajo su veneno,
los muros se visten de venganza en contra de su creación
exhibiendo ante mis ojos los cadáveres que la sostienen.
Diminutos guerreros penetran
en infames inhalaciones
(La muerte más lejos que nunca observa,
a pesar de estar atada a mí
como las sombras a la noche)
se tornan en caballeros bélicos,
enjutos y sin forma
para destrozándome desde el interior,
aquellos monstruos sin armadura
sujetan mi sosero cuerpo desde las entrañas
haciendo que me retuerza con dolorosos espasmos.
Las alimañas se adhieren a la piel como sanguijuelas
sedientas por años de castigo,
¡Beben de mí la fuente de mi esencia!
La dolorosa senda que he recorrido por décadas
traga las huellas junto a los pies que las dibujaron,
el aliento virulento del caos
acaricia serpenteando en mi carne,
y el tiempo se detiene
para extender el sufrimiento
Mientras el calvario vomita
su amargura sobre mi garganta,
la fiebre lacerante abre la mente
reviviendo las misteriosas figuras del pasado.
Las espantosas imágenes,
(Ignotas de su existencia)
afloran para mofarse con vil agravio
Las alas dejan caer sus plumas
como las ilusiones en mi vida,
caen sin cesar sobre las aguas del estigio,
sobre el tártaro, sobre el hades,
¡Sobre la risa estentórea del propio lucifer!
Cada pluma es devorada por las criaturas
ocultas en el panteón del olvido.
Las ensangrentadas lágrimas
que he derramado sobre la tortura (la tortura de vivir)
son lamidas por sedientas almas en el limbo
hasta saciarse, y ahítos en su deleite
la vomitan para seguir alimentándose
Abro los parpados junto al escalofrío de la desgracia,
al tiempo que las garras (filosas como navajas)
laceran todo a mí alrededor por instinto
destruyendo sin tregua alguna
la creación divina,
preguntando con desespero
¿Por qué sigo aquí?...
El dolor de estar vivo continua
y aun me pregunto ¿Por qué sigo aqui?
si le he escupido a la vida
en miles de ocasiones...
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