Brillantes ensenadas,
de luz iluminadas por el cielo
y espumas nacaradas
esconden su señuelo
en formas de sedal y terciopelo.
El mar se regocija
pletórico de vida rutilante
y amable me cobija
mostrando su talante
tan tímido, feliz y fascinante.
El cielo se oscurece,
las nubes anunciaban la tormenta.
La luz se desvanece,
la lluvia se presenta,
la fuerza de los vientos es sangrienta.
La mar se enloquecía
buscando en las montañas su bravura.
La dulce melodía
que antaño fue llanura
se troca en instrumento de tortura.
Los barcos en el puerto
amarran sus escotas con firmeza.
La rada es un desierto
y el mar con su vileza
sumía al marinero en la pobreza.
buscando en las montañas su bravura.
La dulce melodía
que antaño fue llanura
se troca en instrumento de tortura.
Los barcos en el puerto
amarran sus escotas con firmeza.
La rada es un desierto
y el mar con su vileza
sumía al marinero en la pobreza.
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