Armando Gómez
Poeta recién llegado
Meditaciones abundantes, que naufragan
Expediciones neuronales, que tropiezan
Flagelaciones estructurales, que se propagan
Inspiraciónes descomunales que se atreviesan, y rezan por el seguro futuro
Por dotar de luz al túnel oscuro, por jugar con el reloj segundo a segundo
Darle una vuelta sencilla a la manesilla y cambiar el rumbo
Pues cuando me undo, difundo las frases del viejo
Viejo expediente, que encuentro entre acordes añejos, y rojos azulejos, mientras a su lejos se mira el horizonte
Se escucha el silencio, y el sentencio del torpe
Expediciones neuronales, que tropiezan
Flagelaciones estructurales, que se propagan
Inspiraciónes descomunales que se atreviesan, y rezan por el seguro futuro
Por dotar de luz al túnel oscuro, por jugar con el reloj segundo a segundo
Darle una vuelta sencilla a la manesilla y cambiar el rumbo
Pues cuando me undo, difundo las frases del viejo
Viejo expediente, que encuentro entre acordes añejos, y rojos azulejos, mientras a su lejos se mira el horizonte
Se escucha el silencio, y el sentencio del torpe
Torpe destello infinito de banalidad, donde desaparece el analista y vuelve el hombre
Plebeyo del ocio y de la conformidad, donde aparece el artista que escribe conforme, a sus necesidades varias, propensas a cambiar
Solemne acto de sus lujos infravalorar, al estar vacío de logros
Donde imagina adas, y dicta ogros...
Plebeyo del ocio y de la conformidad, donde aparece el artista que escribe conforme, a sus necesidades varias, propensas a cambiar
Solemne acto de sus lujos infravalorar, al estar vacío de logros
Donde imagina adas, y dicta ogros...