Ana María Giordano
Poeta que no puede vivir sin el portal

La trenza de mi vida...
Prosa
He intentado trenzar mi vida y necesité muchos cordeles de colores, con matices que fueron cambiando según el momento o el recuerdo que fue llegando a mi mente.
En los ciclos de mis días transcurridos las alegrías compartidas y los instantes mágicos fueron tejidos de amarillos brillantes, pero entrelazados con violetas pues al ser su complementario los acompañó siempre, por una duda, una lágrima, un duelo, y de ese modo poco a poco me los fue opacando.
El rojo formó parte de esa trenza al unir el amor y hacerla fuerte, e hizo que los verdes que se añadieron trajeran la confianza al ver una luz, una estrella en mi horizonte.
Fui agregando los azules mediodías iluminados por el sol de mis ensueños, que junto a los atardeceres naranjas enramaron mis rosadas primaveras. ¡Qué bello ramo de flores multicolores esos tiempos!
Mil ternuras reconfortaron mi alma, mi cuerpo, mi todo; con la blancura de la paz que mucho necesitaba.
Pero se cruzaron los grises con las lluvias, en días tan tristes como amargos, por golpes recibidos muy injustos, que fui atesorando en el baúl de mi conciencia.
Tuve accidentes y enfermedades propias y de otros cercanos que tiñeron de oscuros nubarrones algunos períodos y fue cuando me sentí caer y me costó tanto ponerme de pié.
El verde de la amistad verdadera apoyando mis momentos duros, fue lo bueno de esa etapa, que trato de borrar, de pintar de colores nuevos.
Y se ensambló el negro de la noche cuando tuve que decir un adiós no esperado a mi hijo que se fue lejos, cruzando con alas de acero los azules mares:_ "Quiero conocer el mundo , forjarme un destino".
Tantas navidades y cumpleaños sin compartir, tantos vacíos en la mesa familiar, tantas ganas de abrazarlo y no poder. Tantos años sin verlo. Duele la distancia cuando se ama tanto.
Y a los otros, mis seres queridos, que partieron al color transparente de la muerte.
O hace poco cuando creí que mi mitad se había ido para siempre. Eso hizo que mi hijo volviera por un tiempo y el abrazo fue largo y apretado, del color de la añoranza borrada y la luz brilló, y mis colores se iluminaron a pesar de lo que acontecía.
Y fue el verde continuamente entrelazando a los otros colores de mi vida, con la esperanza de que todo comenzara nuevamente...¡Así me levanté tantas veces!
Y pude ver salir el sol cada mañana con la fuerza infinita de esa trenza, que al estar perfectamente unida, ningún viento fuerte la pudo desarmar.
Me pasaron muchas cosas, vi salir el arco iris al disfrutar instantes únicos, profundos y sentidos.
Y vi la cara de la muerte muchas veces, demasiadas.
Siempre lo negro y lo blanco al mismo tiempo, mezclándose, dándome una alegría y llorando de impotencia a la vez...¿Por qué?
Pero ver nacer a mis nietos, simientes de mi simiente y llorar de azul por la emoción de ese instante al tenerlos en mis brazos recordando a sus padres, borró heridas, puso bálsamo sobre mi corazón.
Tuve y tengo ilusiones doradas en los atardeceres perfumados de jazmines o cuando miro las rosas blancas regadas con el rocío del alba escuchando música suave, mientras escribo las poesías que me nacen del alma.
Siento todos los anhelos de mujer adulta...
¡Y me visto de rojo pasión en las noches de luna blanca!
Ana María Di Bert Giordano
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::fue un placer enorme leer tu alma desnuda...
