Angelica Rojas
Poeta recién llegado
La linterna de la cocina aun enciende
esperando que alguien desempolve las ollas
Todo ya tiene caducidad
Se ha descompuesto el congelador
y las telarañas ya tienen hasta habitación
El reloj aun marca lentamente y cansado grita auxilio!
La Doña tuvo que cortar el agua, nadie vive aquí susurro
En la esquina una mesa sucia y desteñida, sobre ella un florero con rosas que no se distingue su color
En una silla una chica con una pipa, un humo ligero sobre sus labios aparece y recostada en la mesa sin aliento posible respira!
Mientras una lagrima recorre sus labios resecos y partidos por el frió.
esperando que alguien desempolve las ollas
Todo ya tiene caducidad
Se ha descompuesto el congelador
y las telarañas ya tienen hasta habitación
El reloj aun marca lentamente y cansado grita auxilio!
La Doña tuvo que cortar el agua, nadie vive aquí susurro
En la esquina una mesa sucia y desteñida, sobre ella un florero con rosas que no se distingue su color
En una silla una chica con una pipa, un humo ligero sobre sus labios aparece y recostada en la mesa sin aliento posible respira!
Mientras una lagrima recorre sus labios resecos y partidos por el frió.