Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Perdonen la tristeza de mis ojos
disculpen si la hago muy contagiosa,
me llora el corazón con cualquier cosa,
la nostalgia se adueña de mi antojo.
Se entristece mi alma y soy rastrojo
la vida confabula jactanciosa
ya no es la amigable mariposa
convierte mi cuerpo en un despojo.
Perdí el sabor de aquellos labios rojos
de aquella mujer, que era tan preciosa
la que yo quería como esposa
su amor hoy me ha cerrado los cerrojos.
Me miro en el espejo y me sonrojo,
por culpa de aventuras amorosas
enterré su amor en una fosa
hoy sangra la tristeza por mis ojos.