eduardocarpio
Poeta adicto al portal
LA TRISTEZA
No te acongoje mi expresión extraña
que a veces ves en cada gesto mío;
la tristeza es un soplo, un beso frío,
mas tierno con la pena que acompaña.
::::::::::::::::::::::::::::::
Aguacero de un día, nada importa,
al presentar su condición no avisa;
viene sola, reposa. No hay sonrisa
al resbalar la piel de quien le importa.
::::::::::::::::::::::::::::::
No temas. Volveré de aquella estancia
para ver tu alegría siempre franca;
-¿sabes? -me basta un ruido, una palanca,
tu palabra llamándome a distancia.
::::::::::::::::::::::::::::::
Siempre es así. La soledad afuera
y de repente atrapa la ocasión
sin hora, sin medida, ni razón,
no hay por qué preocuparse, solo espera...
::::::::::::::::::::::::::::::
Llega dulce se instala con pericia
no tomes mi silencio por rechazo
hay algo que comparte su regazo:
sosegada tibieza que acaricia.
::::::::::::::::::::::::::::::
Quedémonos a solas un momento
escuchando en silencio su pereza,
tal vez, entonces, sea la tristeza
que se acompaña sorda en un lamento.
::::::::::::::::::::::::::::::
Así las cosas, a decir verdad,
ni alegría o tristeza son las rosas,
adornan ramilletes por hermosas
y se mueren en triste soledad.
eduardocarpio
19 de setiembre de 2013
No te acongoje mi expresión extraña
que a veces ves en cada gesto mío;
la tristeza es un soplo, un beso frío,
mas tierno con la pena que acompaña.
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Aguacero de un día, nada importa,
al presentar su condición no avisa;
viene sola, reposa. No hay sonrisa
al resbalar la piel de quien le importa.
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No temas. Volveré de aquella estancia
para ver tu alegría siempre franca;
-¿sabes? -me basta un ruido, una palanca,
tu palabra llamándome a distancia.
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Siempre es así. La soledad afuera
y de repente atrapa la ocasión
sin hora, sin medida, ni razón,
no hay por qué preocuparse, solo espera...
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Llega dulce se instala con pericia
no tomes mi silencio por rechazo
hay algo que comparte su regazo:
sosegada tibieza que acaricia.
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Quedémonos a solas un momento
escuchando en silencio su pereza,
tal vez, entonces, sea la tristeza
que se acompaña sorda en un lamento.
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Así las cosas, a decir verdad,
ni alegría o tristeza son las rosas,
adornan ramilletes por hermosas
y se mueren en triste soledad.
eduardocarpio
19 de setiembre de 2013
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