Kazor
Poeta adicto al portal
Noches de tormenta
entre páginas de granito,
entre gritos de héroes confundidos,
entre besos de plumas de árboles caídos.
No es igual la muerte,
no tiene sentido seguir
en este camino de luces taciturnas
y campanas de alborotada lúcidez.
Las novias han muerto,
los globos cónicos de demonios fámelicos
han quebrado sus ovalados cuerpos
en pos de la sepultura de los niños.
¿Dónde están los niños?,
Han roto la voz del tiempo,
fugaces almas traspasan las puertas del cielo,
abren sus alas de roca fértil
y vuelan y vuelan y vuelan.
Sonidos de movimientos ágiles chirrian
debajo de la falda del aire aún dormido.
Las novias han muerto junto a sus niños.
Quedan flores,
flores de cabezas deformadas por la lluvia,
flores de aromas bronceados.
Quedan flores y besos de pistilo,
besos de polen agridulce,
besos de insecto viajante,
quedan flores marchitas para ti.
Las novias han muerto junto a sus niños,
y nadie les regala sus flores.
La ciudad es luz por la tragedia,
el teatro esta vacío de silencios,
el cuervo anida en la palma de la estatua,
repite a Dios su santa oración.
Las negras plumas bailan entre graznidos,
entre vientos de arenas movedizas.
El piano entona el fúneral,
el cuervo duerme entre las tumbas.
Los ojos no despiertan del deseo,
lo gris es negro otra vez,
la Luna descansa bajo su falda,
el aire es gas, son los mendigos.
Las novias han muerto junto a sus niños,
el cuervo guarda las flores de sus tumbas.
entre páginas de granito,
entre gritos de héroes confundidos,
entre besos de plumas de árboles caídos.
No es igual la muerte,
no tiene sentido seguir
en este camino de luces taciturnas
y campanas de alborotada lúcidez.
Las novias han muerto,
los globos cónicos de demonios fámelicos
han quebrado sus ovalados cuerpos
en pos de la sepultura de los niños.
¿Dónde están los niños?,
Han roto la voz del tiempo,
fugaces almas traspasan las puertas del cielo,
abren sus alas de roca fértil
y vuelan y vuelan y vuelan.
Sonidos de movimientos ágiles chirrian
debajo de la falda del aire aún dormido.
Las novias han muerto junto a sus niños.
Quedan flores,
flores de cabezas deformadas por la lluvia,
flores de aromas bronceados.
Quedan flores y besos de pistilo,
besos de polen agridulce,
besos de insecto viajante,
quedan flores marchitas para ti.
Las novias han muerto junto a sus niños,
y nadie les regala sus flores.
La ciudad es luz por la tragedia,
el teatro esta vacío de silencios,
el cuervo anida en la palma de la estatua,
repite a Dios su santa oración.
Las negras plumas bailan entre graznidos,
entre vientos de arenas movedizas.
El piano entona el fúneral,
el cuervo duerme entre las tumbas.
Los ojos no despiertan del deseo,
lo gris es negro otra vez,
la Luna descansa bajo su falda,
el aire es gas, son los mendigos.
Las novias han muerto junto a sus niños,
el cuervo guarda las flores de sus tumbas.