sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tumba de Lucifer
estaba en los infiernos
metida en las llamas del diablo
consumida en el puente del metro infernal
entre momentos de cumbres que desorbitaban las mansiones
de cada varapalo
que reclutaban soldados
para caracterizarse
en el sumido puente hacia la destrucción
en el termómetro del tiempo
en el adiós del silencio
en el momento de la cumbre
en cada fase
la tumba de Lucifer
quedaba en el ardiente adiós
de consumirse en el fuego
del infierno
allí donde se irritaba el sol
donde ardían los momentos
del mañana
donde preguntaban los silencios
en el inicio del huracán
del colisionado cementerio de diablos
atraídos por la sangre derramada
en la cumbre del fuego depresivo
en el momento de juntar alma y escena
la tumba de Lucifer estaba hallada en cada momento
en el lugar del crimen
por el posicionamiento de un cuerpo
que se desintegra
hasta perder la escena
entre las palabras
que ardían en el lugar de la suerte
en el momento
del tiempo
de la unión del fuego y la tierra
crucificada
en las palabras
del ser indomable
para liquidar al año
del olisqueo de la muerte
del olfato del estrellato
y del momento que atraviesa por el filo de la lava
entre toneladas de cuerpos
Lucifer había muerto
y había sido enterrado en la mismísima raya de un ajustada sepultura
condenada en la muerte más festejada
y por eso te digo con mucha alegría adiós Lucifer.