Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Dios es mi precio.
¿Alguien puede pagarlo?
Nadie ha movido un dedo por Mí, por lo que soy, no por lo que quieren que sea.
Como he dicho:
Dios es mi precio.
Y aquí no hay más talón de Aquiles.
Me he dejado el pellejo en intentar convencerles de lo contrario.
Pero lo cierto es que me importan una mierda.
¿Cómo iban a pagar a Dios con la vida, con Su Divina Sesión de Risoterapia?
¿Creen que a Dios se le puede pagar con su misma moneda?
Dios es mi precio.
¿Alguien puede pagarlo?
Éste es mi pensamiento único.
Lo que ustedes llaman vida es tan barato que no admite devolución.
Lo que ustedes llaman dios es su propio estigma.
“Lo que Yo llamo Dios es impagable.”
“Ni muriendo mil veces lo verían.”
“¿Qué esperaban acaso de su vida? ¿Encontrarse a Dios por el camino?”
“Dios no está en venta, es por ello que la resurrección de su carne es tan sólo reciclaje.”
“Soy tan Dios que les confino sin tocarles”.
“Pagarme a Mí es lo mismo que insultarme”.
“Con su vida no pueden hacer lo que quisieran, apuesto mi cabeza”.
“Dios es mi precio. Nadie puede pagarlo. Salgo más caro que el Infierno”.