GarniK
Poeta fiel al portal
Despertó el águila con la luz por la montaña
serpiente entre sus garras sangre que alimenta
es símbolo que condena a la inminente afrenta
la poderosa ave hace ronda suave sobre su ciudadela
cae en vuelo en picada al centro presagio funesto.
Mi pueblo con sus dioses bárbaros esculpidos en piedra
pasó al magnánimo dios tallado en madera
tres centurias siendo la sombra y la nada
tres centurias al yugo del barbado sol impostor
cansino emisario de la muerte y la pena
arranca las almas quema raíces impone condena
destruye los templos y arrasa con pueblos enteros
corrompe la casta de la serpiente brava
linaje real sangre pura del guerrero ancestral
nutrida por el maíz el arco y el mezcal
sangre derramada por el metal invasor
blandido por el que viene y llega sin luz sin honor
mutiló la lengua del hombre y el canto del ave en su pecho
metales pulidos que abren la sangre a los cauces de ríos
corre en violento caudal sonido que lleva a la muerte
pueblo herido al hierro con la mirada al sol
el rey muere a la sombra del árbol que un día plantó
muere sin gloria con luz en el alma al fin es su tierra
muere el águila con el despojo de su imperio
muere al yugo del paria aquel proscrito en su tierra
sangre noble vertida que sucumbe ante la sangre espuria
la ideología acerada mancilla el linaje emplumado
comienza el camino la nueva cultura la nueva raza
vestigios que quedan ahondados en esta mezcla de sangre
amalgama que duele insensata conciencia que arde
es herencia que otorga aquel que usurpa creencias
lo mismo aquel que respira por la revancha
camino que costó el espíritu a un pueblo total sometido
pueblo herido al hierro con la mirada al sol
pueblo con el espíritu mutando a alma con el sol en llamas
pueblo con la esperanza que nace en la mirada al sol.
Acaeció el águila en su última ronda a su ciudadela.
serpiente entre sus garras sangre que alimenta
es símbolo que condena a la inminente afrenta
la poderosa ave hace ronda suave sobre su ciudadela
cae en vuelo en picada al centro presagio funesto.
Mi pueblo con sus dioses bárbaros esculpidos en piedra
pasó al magnánimo dios tallado en madera
tres centurias siendo la sombra y la nada
tres centurias al yugo del barbado sol impostor
cansino emisario de la muerte y la pena
arranca las almas quema raíces impone condena
destruye los templos y arrasa con pueblos enteros
corrompe la casta de la serpiente brava
linaje real sangre pura del guerrero ancestral
nutrida por el maíz el arco y el mezcal
sangre derramada por el metal invasor
blandido por el que viene y llega sin luz sin honor
mutiló la lengua del hombre y el canto del ave en su pecho
metales pulidos que abren la sangre a los cauces de ríos
corre en violento caudal sonido que lleva a la muerte
pueblo herido al hierro con la mirada al sol
el rey muere a la sombra del árbol que un día plantó
muere sin gloria con luz en el alma al fin es su tierra
muere el águila con el despojo de su imperio
muere al yugo del paria aquel proscrito en su tierra
sangre noble vertida que sucumbe ante la sangre espuria
la ideología acerada mancilla el linaje emplumado
comienza el camino la nueva cultura la nueva raza
vestigios que quedan ahondados en esta mezcla de sangre
amalgama que duele insensata conciencia que arde
es herencia que otorga aquel que usurpa creencias
lo mismo aquel que respira por la revancha
camino que costó el espíritu a un pueblo total sometido
pueblo herido al hierro con la mirada al sol
pueblo con el espíritu mutando a alma con el sol en llamas
pueblo con la esperanza que nace en la mirada al sol.
Acaeció el águila en su última ronda a su ciudadela.
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