TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desapareciste en los blancos paisajes del invierno,
una montaña de silencio se acurrucó en tu tarde,
llegó tu final cuando moría con frialdad tu día.
En esa enfermedad ya tu mente iba estacionada
en el retén del tranvía que llegaría por ti,
era un instante, y sin embargo,
la serenidad recorría las casillas cerradas
de tu mirada.
Ya de mañana, la vida seguía entre velos blancos,
todo estaba en soledad, abandonado,
el cielo se abría y una nube levantaba tu alma
para dejarla en los brazos de la eternidad.
A W.B. Yeats
Blanca N. García González
TARDE GRIS