epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
A BOTE PRONTO
Frutos de improvisación
darán los siguientes versos
pues los hados son adversos
a mi nula inspiración.
Nunca pierden la ocasión
de humillarme y ofenderme.
Tengo para defenderme
mi decoro y mi honradez
Mas un amigo tal vez
que vendría a socorrerme.
DESAFORTUNADA FORTUNA
Hallo la puerta cerrada;
cayendo siempre de bruces,
sembró mi vida de cruces
Fortuna, que me es negada.
Sin darse por enterada
nunca cedió a mi paso.
Ya mi vida en el ocaso,
una por fin se me abría.
Vi que en su umbral sonreía
el éxito del fracaso.
LA VEJEZ Y LA ESPERANZA
La vejez, en su nido de añoranza
inexorables leyes establece;
allá donde el recuerdo prevalece
ha perdido vigor nuestra esperanza.
Pensamos nada más en la mudanza
que la muerte con ansias nos ofrece
el esfuerzo en vivir desaparece
y la ilusión se torna en pura chanza.
Mas ¿cómo mantener una ilusión
si todas esas puertas se nos cierran
cuando se ha roto el último eslabón?
No sirven ni la fe ni la razón
pues con ellas los deudos nos entierran
a veces ni obtenemos el perdón.
Frutos de improvisación
darán los siguientes versos
pues los hados son adversos
a mi nula inspiración.
Nunca pierden la ocasión
de humillarme y ofenderme.
Tengo para defenderme
mi decoro y mi honradez
Mas un amigo tal vez
que vendría a socorrerme.
DESAFORTUNADA FORTUNA
Hallo la puerta cerrada;
cayendo siempre de bruces,
sembró mi vida de cruces
Fortuna, que me es negada.
Sin darse por enterada
nunca cedió a mi paso.
Ya mi vida en el ocaso,
una por fin se me abría.
Vi que en su umbral sonreía
el éxito del fracaso.
LA VEJEZ Y LA ESPERANZA
La vejez, en su nido de añoranza
inexorables leyes establece;
allá donde el recuerdo prevalece
ha perdido vigor nuestra esperanza.
Pensamos nada más en la mudanza
que la muerte con ansias nos ofrece
el esfuerzo en vivir desaparece
y la ilusión se torna en pura chanza.
Mas ¿cómo mantener una ilusión
si todas esas puertas se nos cierran
cuando se ha roto el último eslabón?
No sirven ni la fe ni la razón
pues con ellas los deudos nos entierran
a veces ni obtenemos el perdón.