epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
(consejos a una amiga)
I
Le quedan solo ilusiones
a quien años ha cumplido
pues cumplir lo prometido
muy difícil me lo pones.
Ilusión por el bailar,
algo sencillo y escueto;
se te rompe el esqueleto
apenas lo hagas vibrar.
Correr, imposible es
para hacerlo con decoro
el golpe será sonoro
en cuanto des un traspiés.
Mas si a tú instinto tú cedes,
para en la cama holgar,
te podrías asfixiar
si holgando tú te excedes.
Dices que envidia te dan,
a mí me causa gran pena,
el que de vejez se llena
y la esconde con afán.
Aunque grande la porfía,
de la verdad no hay quien huya.
Tú te quedas con la tuya
yo me quedo con la mía.
Otras son las ilusiones
del que la vejez alcanza
el vivir de la añoranza
y de las contemplaciones.
Y como ya te decía,
si el cuerpo no te responde
que el alma no se desfonde.
¡Vive para la poesía!
Aunque alguna criatura,
si el pulso se lo permite,
puede que se desquite
practicando la pintura.
Pero también yo calibro
que se halla a nuestro alcance
si no escribir un romance,
la lectura de un buen libro.
¡Ay divina juventud!
¡Cuánto a la vejez deploro!
se marchó el mejor tesoro
y con ella la salud.
Siento el haberte ofendido,
con mi poesía aberrante.
Pues no habértela leído
vive mejor ignorante.
II
Yo presumo de vejez
ya que otra cosa no tengo
con senectud voy y vengo
aunque sea una ordinariez
Nadie quiere ser ya viejo,
es un hecho perentorio,
se acude al sanatorio
para estirarse el pellejo
Fijándome bien les noto
¡caras de felicidad!,
rostros con velocidad
como si fueran en moto.
Aunque se estiren sus pieles
y bailen el rock and roll
la vejez cumple su rol
a pesar de serle infieles.
I
Le quedan solo ilusiones
a quien años ha cumplido
pues cumplir lo prometido
muy difícil me lo pones.
Ilusión por el bailar,
algo sencillo y escueto;
se te rompe el esqueleto
apenas lo hagas vibrar.
Correr, imposible es
para hacerlo con decoro
el golpe será sonoro
en cuanto des un traspiés.
Mas si a tú instinto tú cedes,
para en la cama holgar,
te podrías asfixiar
si holgando tú te excedes.
Dices que envidia te dan,
a mí me causa gran pena,
el que de vejez se llena
y la esconde con afán.
Aunque grande la porfía,
de la verdad no hay quien huya.
Tú te quedas con la tuya
yo me quedo con la mía.
Otras son las ilusiones
del que la vejez alcanza
el vivir de la añoranza
y de las contemplaciones.
Y como ya te decía,
si el cuerpo no te responde
que el alma no se desfonde.
¡Vive para la poesía!
Aunque alguna criatura,
si el pulso se lo permite,
puede que se desquite
practicando la pintura.
Pero también yo calibro
que se halla a nuestro alcance
si no escribir un romance,
la lectura de un buen libro.
¡Ay divina juventud!
¡Cuánto a la vejez deploro!
se marchó el mejor tesoro
y con ella la salud.
Siento el haberte ofendido,
con mi poesía aberrante.
Pues no habértela leído
vive mejor ignorante.
II
Yo presumo de vejez
ya que otra cosa no tengo
con senectud voy y vengo
aunque sea una ordinariez
Nadie quiere ser ya viejo,
es un hecho perentorio,
se acude al sanatorio
para estirarse el pellejo
Fijándome bien les noto
¡caras de felicidad!,
rostros con velocidad
como si fueran en moto.
Aunque se estiren sus pieles
y bailen el rock and roll
la vejez cumple su rol
a pesar de serle infieles.
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