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La venganza de los ángeles caídos (II)- variaciones sobre el mismo tema

jmacgar

Poeta veterano en el portal
Inpirado de nuevo en el soneto de Gerado Diego que reproduzco en la versión (I), que podéis ver aquí:
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/ningun-angel-caido-en-compostela-i.623022/
hoy ofrezco este otro no sometido a las mismas rimas que hizo él, pero sí con el mismo sentido contrario al tono místico que le dio G. Diego al suyo:

images

La venganza de los ángeles caídos (II)

Ángeles del Infierno torres rondan
en la compostelana Catedral:
Amudiel y Araziel, cabe Luzbel,
vienen por recordar zafios olvidos.
No creo que en su oscuro vuelo escondan
músicas en sus alas, yo sé cual
es la razón; están Maltiel, y Uriel
en el glorioso Pórtico esculpidos
tañendo chirimías, mas se ahondan
los celos ancestrales; fue fatal
ignorar al rebelde; ¡qué cincel
desdeñoso ignoró a los caídos!


Por esa tan profunda etiología
hoy vienen a vengar, con osadía,
tamaña villanía:
de San Pedro Luzbel rapta el icono,
muestra el ángel caído así su encono.

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Última edición:
Estos sonetos tuyos están llenos de fantasía y magia, me encantan Juan, y aunque estén basados o inspirados en los contenidos de G. Diego se ve claramente la diferencia de estilos,un beso marga
Inpirado de nuevo en el soneto de Gerado Diego que reproduzco en la versión (I), hoy ofrezco este otro no sometido a las mismas rimas que hizo él, pero sí con el mismo sentido contrario al tono místico que le dio G. Diego al suyo:

images

La venganza de los ángeles caídos (II)

Ángeles del Infierno torres rondan
en la compostelana Catedral:
Amudiel y Araziel, cabe Luzbel,
vienen por recordar zafios olvidos.
No creo que en su oscuro vuelo escondan
músicas en sus alas, yo sé cual
es la razón; están Maltiel, y Uriel
en el glorioso Pórtico esculpidos
tañendo chirimías, mas se ahondan
los celos ancestrales; fue fatal
ignorar al rebelde; ¡qué cincel
desdeñoso ignoró a los caídos!


Por esa tan profunda etiología
hoy vienen a vengar, con osadía,
tamaña villanía:
de San Pedro Luzbel rapta el icono,
muestra el ángel caído así su encono.

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Luzbelito no robes para pasar tu enfado nada del santo de Pedro que yo te haré una escultura aquí en casa ,una vez hice la de mi madre y aunque todo el mundo se reía al verla se parecía mucho a ella,ya lo sabes Luzbel,marga
Inpirado de nuevo en el soneto de Gerado Diego que reproduzco en la versión (I), hoy ofrezco este otro no sometido a las mismas rimas que hizo él, pero sí con el mismo sentido contrario al tono místico que le dio G. Diego al suyo:

images

La venganza de los ángeles caídos (II)

Ángeles del Infierno torres rondan
en la compostelana Catedral:
Amudiel y Araziel, cabe Luzbel,
vienen por recordar zafios olvidos.
No creo que en su oscuro vuelo escondan
músicas en sus alas, yo sé cual
es la razón; están Maltiel, y Uriel
en el glorioso Pórtico esculpidos
tañendo chirimías, mas se ahondan
los celos ancestrales; fue fatal
ignorar al rebelde; ¡qué cincel
desdeñoso ignoró a los caídos!


Por esa tan profunda etiología
hoy vienen a vengar, con osadía,
tamaña villanía:
de San Pedro Luzbel rapta el icono,
muestra el ángel caído así su encono.

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Gracias por este poema, Juan Ramón. Nos quedamos sin saber cuál es ese misterioso icono petrino.

...Sé que no te gusta la azeuxis, pero los grandes la practicaban.

La azeuxis o el hiato no es más que recursos; en sí mismos, ni buenos ni malos. Si se usan bien pueden dar muy buen resultado, pero lo que yo no comprendo es que a veces se empleen como una especie de "calzador" para ajustar un ritmo a un conjunto de sílabas que le es extraño. No sé si en hebreo los nombres de esos ángeles se pronunciarán con hiato (podría ser), pero aquí estamos hablando de sonetos en español.

En el último poema del libro "Ángeles de Compostela" escribe estos dos endecasílabos en el mismo soneto, versos de franca ambigüedad métrica

nos mides, oh Uriel. Franca la puerta

Salta, Uriel, destrenza tus trenzados

En el primero de ellos: si, por coherencia con el verso endecasílabo "Maltïel, Urïel, Urján, Razías" decimos "Urïel", entonces es obligada una sinalefa o_u bastante curiosa, como si nos pillásemos un dedo con el quicio del verso; eso sí, recuerda mucho al famoso diptongo "ou" del gallego o del portugués

nos mides, oh_Urïel. Franca la puerta

Lo mismo en el otro verso, pero ahora con a_u:

Salta_Urïel, destrenza tus trenzados

Si pronunciamos, por contra, "Uriel" (con diptongo), logramos un ritmo más entrecortado muy acorde con la interjección ¡oh! y con el verbo "salta".

Pero a mí, personalmente, ninguna de las dos opciones me gusta: se trata del asunto que ya hemos tratado por aquí y que yo llamé "orgía de vocales". En este caso, y como posible justificación para los versos de Diego, podríamos pensar que la pronunciación del nombre de los ángeles, con todas esas acumulaciones vocálicas, es una "glosolalia" que recuerda vagamente el misterioso don de lenguas o "lengua de ángeles" que aparece en el Nuevo Testamento. No sé si quiso buscar ese efecto, pero hay que reconocer, aunque a mí me suene a demonios, que le viene como anillo al dedo.

Saludos.
 
Estoy seguro que alguna vez has contado las sílabas del verso en que Diego nombra los ángeles y te han salido nueve, pero has renunciado a darle una explicación. Si la descubrieras, no sería necesario que en el tuyo introdujeras la palabra 'cabe", que queda fatal, en el que nombras los ángeles caídos. Sé que no te gusta la azeuxis, pero los grandes la practicaban.

Maltiel, Uriel, Urján, Razías

si te refires a este verso, Luis, te equivocas al decir que renuncié a darle explicación a la primera métrica eneasílaba que leí en ese verso en primera lectura; yo siempre que veo algo así de raro tratode buscarle explicación incluso pensando que puede ser una reproducción errónea, que también pudiera ser; evidentemente vi esa rareza de abusar en un solo verso y de forma consecutiva de dos diéresis seguidas con el agravante de no avisar al lector con la correspondiente crema, adorno que me parece tan coqueto y que yo nunca dejo de poner cuando hago uso de esa licencia métrica. Si en una primera lectura me salieron 9, como me apuntas, luego le busqué explicación en las dos diéresis consecutivas que hizo Don Gerardo ahí. Así que explicación sí le busqué sí. Pero yo hago mis licencias métricas cuando las considero necesarias, no tengo porqué imitar a Don Gerardo hasta ese extremo pronunciando esos angelicales o diabólicos nombres tal como lo hizo él en su poema.

A mí sí que me gusta hacer diéreis, ¿cómo que no?, pero cuando la necesito y ahí no vi necesidad de hacerla; la palabra cabe que como habrás deducido está usada ahí no como verbo sino como preposición arcaica que en la actualidad tiene un uso más bien restringido a lo poético, equivale a "junto a" y me parecía bien usarla ahí aunque dudé entre esa palabra y "también"; si se presta a confusión de lectores no familiarizados con ella puede que la cambie.

Gracias por pasar y comentar.

Saludos.
 
Última edición:
pero has renunciado a darle una explicación.

Item más sobre esta frase; fíjate si por lo general no leo "a tontas y a locas" (aunque he de reconocer con humildad que a alguna tonta y a alguna loca sí que he leído alguna vez) te diré que antes de ayer leyendo poemas de Miguel Herrnández del libro con su obra completa que tengo en préstamo de la Biblioteca (Alianza Tres, edición de 1982) descubro lo siguiente: en la pagina 273, en su poema que empieza "Umbrío por la pena, casi bruno", el tercer verso del primer cuarteto está así :

"donde yo me hallo no se halla"

y al leerlo me resultó cojo de métrica. Me extrañó más aun porque ese poema lo había reproducido yo en un homenaje que le hice y no me sonaba que hubiera ese fallo.

Este poema está reproducido dos veces en este libro recopilatorio, una vez en "El rayo que no cesa" (página 238) y otra en "El silbo vulnerado" que es el que leí en a página 273. Pues bien, el de la página 238 está así:

"donde yo no me hallo no se halla",

y este es el que está bien y no el otro. O sea que gracias a que no renuncio a darle explicación a las cosas raras que leo he descubierto un errata en la reproducción de este poema en esta Edición de Alianza Editorial.

Saludos.
 
Última edición:
Gracias por este poema, Juan Ramón. Nos quedamos sin saber cuál es ese misterioso icono petrino.

El icono al que me refiero, Pablo, es a este que es una de las cuatro figuras apostólicas que están en el Pórtico y que es, naturalmente, el que tiene las llaves del reino:

upload_2017-4-18_13-47-53.jpeg


Ese es el icono de Pedro que quiere raptar Luzbel en venganza por el hecho de que no se acordasen de él.

Gracias por tu, como siempre, pormenorizado análisis de los versos de Gerardo Diego y de esas ambigüedades métricas que has detectado; sería cuestión de investigar si esa edición de "Ángeles de Compostela" de donde lo sacaste es fiable o puede haber algún error de reproducción. Mira mi última respuesta a Veles para que veas lo que he desccubierto en la edición de su Obra Poética Completa de Alianza Editorial de Miguel Hernández. Las editoriales también cometen errores.

Saludos cordiales.
 

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Mira mi última respuesta a Veles para que veas lo que he desccubierto en la edición de su Obra Poética Completa de Alianza Editorial de Miguel Hernández. Las editoriales también cometen errores

En el caso de los referidos sonetos de Gerardo Diego para los ángeles, yo he empleado las Obras Completas de Gerardo Diego (tomo II) de Santillana (Alfaguara), Madrid 1996 (p. 34 ["Ángeles de Compostela"] y 80 ["Uriel"]). Es reedición de las obras completas que preparó el mismo Gerardo Diego en sus últimos años, así que no creo que tenga errores en este sentido. También he consultado la versión que aparece en "Poemas musicales (Antología)" de la Editorial Cátedra (Madrid 2012) al cuidado de Antonio Gallego (pp. 340 y 345 respectivamente), que coincide con la anterior. Saludos.
 
Volviendo a lo que decíais aquí,

Estoy seguro que alguna vez has contado las sílabas del verso en que Diego nombra los ángeles y te han salido nueve, pero has renunciado a darle una explicación.

y aquí:

En el último poema del libro "Ángeles de Compostela" escribe estos dos endecasílabos en el mismo soneto, versos de franca ambigüedad métrica

nos mides, oh Uriel. Franca la puerta


Salta, Uriel, destrenza tus trenzados

En el primero de ellos: si, por coherencia con el verso endecasílabo "Maltïel, Urïel, Urján, Razías" decimos "Urïel", entonces es obligada una sinalefa o_u bastante curiosa, como si nos pillásemos un dedo con el quicio del verso; eso sí, recuerda mucho al famoso diptongo "ou" del gallego o del portugués

nos mides, oh_Urïel. Franca la puerta

Lo mismo en el otro verso, pero ahora con a_u:

Salta_Urïel, destrenza tus trenzados

Si pronunciamos, por contra, "Uriel" (con diptongo), logramos un ritmo más entrecortado muy acorde con la interjección ¡oh! y con el verbo "salta".

yo tengo una teoría que no creo que sea muy ortodoxa (más de un encontronazo he tenido por ella) pero según la cual me cuadran muchas de las cosas que hacen los grandes poetas y es que tantos la azeuxis como la zeuxis (Esteban Torre dixit) o, si quieren, las sinalefas, hiatos, diéresis o sinéresis, son licencias métricas que se usan en los versos (en los versos declamados por el poeta en su cabeza cuando los compone, claro) de forma pragmática, quiero decir que unas veces el poeta hará diéresis y otras no con la misma palabra según el contexto y unas veces hará sinéresis y otras no con la misma palabra, asimismo según sus necesidades métricas. De la mism a forma hará hiatos o sinalefas según le convenga, que por algo el lenguaje poético no es el lenguaje "de la calle".

Pondré un claro ejemplo de Borges ; en su hermoso poema El Golem, tiene estas dos estrofas seguidas en las que hace un tratamiento diferente de la palabra “León”: en un verso hace sinéresis y en la siguiente estrofa en cambio no la hace:

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.
………
.Aquí hace sinéresis en “León”

y en la estrofa siguiente:


Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
………………
Aquí no hace sinéresis en “León”
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,


Pues si Borges hizo aquí un uso pragmático de la sinéresis, yo creo que Gerardo Diego hizo con la diéresis lo mismo con el nombre de Uriel ; por una parte en el soneto Ángeles de Compostela hace diéresis en este verso tanto con Uriel como con Matiel:

Maltïel, Urïel, Urján, Razías

haciendo dichos nombres trisílabos por mor de la métrica del verso, y en cambio en :

nos / mi / des,/ oh / U /riel./ Fran / ca/ la / puer / ta

Sal / ta, / U / riel, / des / tren / za / tus / tren / za / dos



dicho nombre de Uriel es bisílabo porque no le hace falta deshacer el diptongo y así, sin diéresis, el declamado es perfecto a mi oido en ambos versos si lo declamo con la separación silábica que presento ahí atrás.

Así lo veo yo.

Por cierto, Pablo, he consultado estos versos en la edición Centenario de la Obra Completa de Gerardo Diego (1986) de Alfaguara, tomo II y están iguales a la edición que tú citas.

Saludos ambos.




 
Hay un test muy bonito, en realidad un ejercicio, que se llama la tarea de Wason y que muy pocas personas resuelven bien, por culpa de un sesgo cognitivo muy común, que es el sesgo de confirmación. Consiste en buscar ejemplos que apoyen una hipótesis, en lugar de buscar aquellos que la refutan. Todos lo hacemos. En este caso, como consideras probado que Uriel es bisílabo, evitas las sinalefas que apoyarían la opinión contraria y no buscas ejemplos que apoyen que tras la exclamación tónica se haga sinalefa con sílaba átona, porque hay supuestamente pocos ejemplos, pero ignoras los miles de ejemplos de sinalefa entre vocales átonas separadas por una coma. Ninguno de los dos ejemplos apoya de un modo unívoco que Diego considerara los nombres de los ángeles bisílabos a conveniencia. Sesgo confirmatorio.

¿No recuerdo haberte oído alguna vez, Luis, hablar de la incorrección de hacer sinalefas con nombres propios que empiecen por vocal átona?
Para mí, lo hayas dicho o no que creo que sí, te digo sinceramente que estos versos como mejor me suenan es declamándolos así:

nos / mi / des,/ oh / U /riel./ Fran / ca/ la / puer / ta

Sal / ta, / U / riel, / des / tren / za / tus / tren / za / dos


sinceramente.

En cuanto a lo del sesgo de confirmación, bien cierto es que todos lo usamos, en eso te doy la razón. Yo no pongo en duda las miles de sinalefas entre vocales átonas con comas en medio que se dan en la poesía, estoy harto de verlas; Lo que digo es que la i con la e dentro de una palabra no estando ninguna de las dos vocales acentuadas, ha sido diptongo desde que yo iba al colegio, y deshacerlo no es lo habitual y por eso se llama diéresis a esa figura y se la suele señalar con dos puntitos sobre una de las vocales (la crema) para que el lector sepa lo que debe hacer ahí.
 
Última edición:
La e de Uriel es tónica. La crema es una convención didáctica. Los poetas no las utilizan de un modo constante y para los mismos casos a lo largo de la historia. Diego no las utiliza. Lo de que no hay sinalefa con nombre propio no es cosa mía, te lo aseguro. La diéresis es un signo de puntuación que se coloca sobre la u en los casos que dicta la ortografía. Los diptongos son una convención ortográfica. La pronunciación se rige por reglas ortológicas y puede disentir de la ortografía.

Perdona mi despiste al decir que ambas eran átonas; si la "é" de Uriel es tónica como efectivamente lo es, ese diptongo está aún más cantado en la pronunciación normal (miel, pie, fiel), luego, bien hubiera hecho don Gerardo de poner esos dos puntitos de la crema si quería que leyésemos "Uriel" como palabra trisílaba, porque estoy seguro que se usan también sobre la "i" como leo ahora mismo (estoy en la biblioteca) en "Nuevos Estudios de Métrica Española" de Caparrós, de donde saco el siguiente ejemplo: "de gotas de la noche rocïada"; insisto, si don Gerardo nos hubiese avisado de cómo quería él que leyesemos ese nombre del tal ángel Uriel con dos puntitos nos hubiera evitado este agradable intercambio de pareceres ¿no te parece, Luis?, aunque si ha sido agradable pues no ha pasado nada, una pequeña pérdida de tiempo nada más, si acaso.


"Lo de que no hay sinalefa con nombre propio no es cosa mía, te lo aseguro."

Yo insisto en que a alguien me dijo eso en un poema mío en donde, si mi memoria no me falla, yo no hacía sinalefa con un nombre de un personaje de la mitología griega. Tendré que buscarlo, pero que me lo dijeron es seguro. Pero, insisto, aunque así no fuera, a mí como me suenan bien esos versos es con el recitado que he puesto más atras, aunque ya sabemos que el oido no es igual para todos nosotros y lo que a unos les suena bien a otros les suena fatal.

Saludos cordiales.
 
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