ChaosSeeder
Poeta recién llegado
Hola amig@s:
Este es un relato de Role Playing Game (RPG) y está formado para jugadores de D&D 4ed de nivel 10 y más. Las preparaciones generales son: Tener una hoja de personaje a mano (creado o recién hecho), 3 dados de 10 caras y 2 de 5.
Nota: A aquellos que no les guste el roleplay, esto es, el rol y toda su parafernalia, decirles que no estoy de acuerdo con el estereotipo que los medios de comunicación tienen para el gran público. Espero que VAGABUNDO (o algun@ de l@s administrador@s) pueda montar en breve un subforo de rol o algo parecido. Sin más dilaciones, empezamos.
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El mar estaba inquieto y el cielo tronaba, y los tres aventureros entraron en la posada. Al entrar descubrieron que la posada estaba medio vacía, con una sola muchacha para tres mesas y cuatro soldados. Al filo de la noche y sumidos en un cierto mutismo, tomaron asiento en una de las mesas. La muchacha, se acercó a la mesa donde los tres nuevos clientes se sentaron y preguntó si deseaban comer o beber.
Mientras que la chica les servía, los soldados miraban interesadamente las pertenencias de los tres nuevos clientes. Uno parecía especialmente interesado en la bolsa que llevaba al cinto uno de ellos, alto y delgado. Los demás parecían más pendientes de las caras de las dos chicas que acompañaban a este, que daban la espalda a los soldados.
Cuando la chica de la posada se retiró a traer lo que los viajeros pedían, uno de los soldados se acercó al grupo recién llegado. Se sentó sin pedir permiso y miró fijamente al chico, de tal manera que le hizo sentirse incómodo. Bajó la vista, y, satisfecho el soldado de su superioridad, tanto numérica como aparentemente intimidante, se dirigió cortésmente a las dos mujeres.
"Bienvenidos al Páramo. La posada cerrará a la una, y son las doce menos cuarto. Disfrutad del sitio. Mañana os escoltaremos al Páramo, si vuesas mercedes lo desean. Mientras tanto, decidme, ¿qué hacen dos damas... -y miró al muchacho- y un chaval que casi es un niño a estas horas tan intempestivas entrando en un local como este?"
Las dos mujeres callaron. El chaval no parecia dar muestras de contestar, y envió una torva mirada a sus camaradas. Los tres llevaron la mano a sus espadas.
"Bueno, ¿pensais responder? - dijo el soldado.
"No es de vuestra incumbencia, señor, y le agradeceríamos que no nos molestara" Dijo escuetamente una de las mujeres.
"¿Qué? Pero ¿sabeis con quién estais hablando, holgazanas? Somos guardianes del Páramo, y se nos debe un respeto. Como nos obligueis a desenvainar nuestras espadas, correrá sangre." Amenazó.
"Señor, no queremos problemas" dijo el chico, hablando por primera vez. "Pero si ustedes desean una escaramuza, sabed que a un cuarto de legua del camino en dirección oeste hay un campamento de bandidos, y os agradecería que a ser posible se metan con ellos en vez de tres viajeros cansados."
(Dados a iniciativa +3, Dados a Conjuro de Piel de Piedra)
"Tú calla, chaval..." Hizo ademán de cojerle del pelo, pero el muchacho levantó de un golpe la mesa. Su piel empezó a tornarse de color tierra y el pelo parecía que se fusionaba con el cuello, y parecía dispuesto a atacar, cuando la chica que estaba más cerca de el susurró algo en una lengua desconocida para los soldados.
El muchacho pareció tranquilizarse, y el soldado se asustó. Lanzó una mirada furibunda a los tres viajeros, y se alejo a la mesa que compartían los soldados.
Los tres aventureros se quedaron quietos, hablando en su idioma natal, y los soldados murmuraron hasta que los viajeros se retiraron a dormir.
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"No me parecen simples viajeros, esa es la verdad" dijo la muchacha que atendía las mesas cuando estos se retiraron.
"Bueno, es una posada que está abierta a todos los viajeros, y no les podemos dejar en la lluvia en una noche como esta" terció el mesonero.
"Callad. Tenemos que avergüar más sobre esta gente. Tú, - dijo señalando al más joven de los cuatro soldados - acompáñame".
Al capitán de la guarda de los soldados del Páramo no se le molesta impunemente, es lo que pensó el joven soldado. Ahora me voy a meter en serios problemas.
Este es un relato de Role Playing Game (RPG) y está formado para jugadores de D&D 4ed de nivel 10 y más. Las preparaciones generales son: Tener una hoja de personaje a mano (creado o recién hecho), 3 dados de 10 caras y 2 de 5.
Nota: A aquellos que no les guste el roleplay, esto es, el rol y toda su parafernalia, decirles que no estoy de acuerdo con el estereotipo que los medios de comunicación tienen para el gran público. Espero que VAGABUNDO (o algun@ de l@s administrador@s) pueda montar en breve un subforo de rol o algo parecido. Sin más dilaciones, empezamos.
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El mar estaba inquieto y el cielo tronaba, y los tres aventureros entraron en la posada. Al entrar descubrieron que la posada estaba medio vacía, con una sola muchacha para tres mesas y cuatro soldados. Al filo de la noche y sumidos en un cierto mutismo, tomaron asiento en una de las mesas. La muchacha, se acercó a la mesa donde los tres nuevos clientes se sentaron y preguntó si deseaban comer o beber.
Mientras que la chica les servía, los soldados miraban interesadamente las pertenencias de los tres nuevos clientes. Uno parecía especialmente interesado en la bolsa que llevaba al cinto uno de ellos, alto y delgado. Los demás parecían más pendientes de las caras de las dos chicas que acompañaban a este, que daban la espalda a los soldados.
Cuando la chica de la posada se retiró a traer lo que los viajeros pedían, uno de los soldados se acercó al grupo recién llegado. Se sentó sin pedir permiso y miró fijamente al chico, de tal manera que le hizo sentirse incómodo. Bajó la vista, y, satisfecho el soldado de su superioridad, tanto numérica como aparentemente intimidante, se dirigió cortésmente a las dos mujeres.
"Bienvenidos al Páramo. La posada cerrará a la una, y son las doce menos cuarto. Disfrutad del sitio. Mañana os escoltaremos al Páramo, si vuesas mercedes lo desean. Mientras tanto, decidme, ¿qué hacen dos damas... -y miró al muchacho- y un chaval que casi es un niño a estas horas tan intempestivas entrando en un local como este?"
Las dos mujeres callaron. El chaval no parecia dar muestras de contestar, y envió una torva mirada a sus camaradas. Los tres llevaron la mano a sus espadas.
"Bueno, ¿pensais responder? - dijo el soldado.
"No es de vuestra incumbencia, señor, y le agradeceríamos que no nos molestara" Dijo escuetamente una de las mujeres.
"¿Qué? Pero ¿sabeis con quién estais hablando, holgazanas? Somos guardianes del Páramo, y se nos debe un respeto. Como nos obligueis a desenvainar nuestras espadas, correrá sangre." Amenazó.
"Señor, no queremos problemas" dijo el chico, hablando por primera vez. "Pero si ustedes desean una escaramuza, sabed que a un cuarto de legua del camino en dirección oeste hay un campamento de bandidos, y os agradecería que a ser posible se metan con ellos en vez de tres viajeros cansados."
(Dados a iniciativa +3, Dados a Conjuro de Piel de Piedra)
"Tú calla, chaval..." Hizo ademán de cojerle del pelo, pero el muchacho levantó de un golpe la mesa. Su piel empezó a tornarse de color tierra y el pelo parecía que se fusionaba con el cuello, y parecía dispuesto a atacar, cuando la chica que estaba más cerca de el susurró algo en una lengua desconocida para los soldados.
El muchacho pareció tranquilizarse, y el soldado se asustó. Lanzó una mirada furibunda a los tres viajeros, y se alejo a la mesa que compartían los soldados.
Los tres aventureros se quedaron quietos, hablando en su idioma natal, y los soldados murmuraron hasta que los viajeros se retiraron a dormir.
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"No me parecen simples viajeros, esa es la verdad" dijo la muchacha que atendía las mesas cuando estos se retiraron.
"Bueno, es una posada que está abierta a todos los viajeros, y no les podemos dejar en la lluvia en una noche como esta" terció el mesonero.
"Callad. Tenemos que avergüar más sobre esta gente. Tú, - dijo señalando al más joven de los cuatro soldados - acompáñame".
Al capitán de la guarda de los soldados del Páramo no se le molesta impunemente, es lo que pensó el joven soldado. Ahora me voy a meter en serios problemas.
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