La ventana abierta.

Birbiloke

Poeta adicto al portal
Nunca miro el techo
sus horas muertas
las mañanas despiertas.

Nunca digo adiós
por si no vuelves.

El amor dejas,
te vuelve sal
de impenetrable hechura,
árbol de silencio
raíz naranja,
entre abrazo
de sombra tenue y oscura.

Trono y tronco
de piernas al cielo,
le ríe el riachuelo,
a borbotones su alegría,
agua bendita
baña
luz de sol.

El amor que dejas
el río lleva
contracorriente
lucero en la noche,
silencioso sonido, rumor,
de paisajes desnudos,
bramidos golpeando el agua con agua.

Tú cuerpo
mi cuerpo.

Dos aves negras en el cielo de la noche
bajando el agua del monte.
 
Nunca miro el techo
sus horas muertas
las mañanas despiertas.

Nunca digo adiós
por si no vuelves.

El amor dejas,
te vuelve sal
de impenetrable hechura,
árbol de silencio
raíz naranja,
entre abrazo
de sombra tenue y oscura.

Trono y tronco
de piernas al cielo,
le ríe el riachuelo,
a borbotones su alegría,
agua bendita
baña
luz de sol.

El amor que dejas
el río lleva
contracorriente
lucero en la noche,
silencioso sonido, rumor,
de paisajes desnudos,
bramidos golpeando el agua con agua.

Tú cuerpo
mi cuerpo.

Dos aves negras en el cielo de la noche
bajando el agua del monte.
Solo diré que merece premio. Es muy difícil decir todo lo demás. Abrabesos Poeta.
 

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