La tímida barrera
casi liquida
de la ventana,
deja pasar la luz,
el frió y la sombra.
Me deja soñar la calle,
oír las voces de mis hijos
y ver la suave lluvia;
ella discretamente,
me transporta fuera de mi,
mis ojos la atraviesan a menudo,
no quiero tapar su cuerpo frió y liso,
porque por ella pasan todos los días,
todos los sueños con la libertad de un pájaro.
En su piel transparente
se asoma tarde tras tarde
la esperanza.
Cada mañana
el corazón acecha por su alma
los pequeños pasos de los desconocidos.
La luz a veces ansiosa
derrumba mis sueños,
me trae a la mañana
casi liquida
de la ventana,
deja pasar la luz,
el frió y la sombra.
Me deja soñar la calle,
oír las voces de mis hijos
y ver la suave lluvia;
ella discretamente,
me transporta fuera de mi,
mis ojos la atraviesan a menudo,
no quiero tapar su cuerpo frió y liso,
porque por ella pasan todos los días,
todos los sueños con la libertad de un pájaro.
En su piel transparente
se asoma tarde tras tarde
la esperanza.
Cada mañana
el corazón acecha por su alma
los pequeños pasos de los desconocidos.
La luz a veces ansiosa
derrumba mis sueños,
me trae a la mañana