la verdadera historia

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

llevaron a jesucristo ante poncio pilatos

que la noche anterior había echado un buen palo
-y había dormido a pierna suelta y por la mañana
estaba de muy buen humor-

y pilatos vio a cristo con aquella barba descuidada
y la túnica raída y los ojos hinchados de haberse pasado
toda la puta madrugada sin dormir

y sintió lástima de aquel pobre diablo

¡denle un plato de sopa caliente y un vaso de vino
y luego déjenlo que se vaya por donde llegó!

al oír aquello jesucristo intentó protestar
pero pilatos lo acalló diciendo:

¡y cámbienle esa horrorosa túnica por una
de las que me mandó lagerfeld el mes pasado!

luego pilatos montó en su carruaje y se largó al club
y estuvo jugando al golf el resto de la mañana

jesucristo regresó a la pensión donde se alojaba
junto con sus apóstoles y las mujeres que lo seguían

no eran todavía ni las dos de la tarde
pero a pesar de ello cuando cristo llegó a la pensión
encontró a todo mundo en plena orgía de sexo y alcohol

pedro arriba de maría, juan abajo de magdalena
tomás entre jacobo y bartolomé, rebeca tragando a zebedeo
y el resto entremezclado con pirujillas varias

cuando se fueron percatando de la presencia del jefazo
los discípulos se desenchufaron y cubrieron sus partes
y luego se abalanzaron y echaron por tierra a su maestro

de alguna parte sacaron una cuerda
ataron a jesucristo de manos y pies
le vendaron los ojos con una pañoleta de magdalena
y entre todos lo llevaron cargando hacia la calle

en la carpintería de josé robaron un par de palos
con el resto de la cuerda los amarraron en forma de cruz
y con un martillo y unos clavos del número 9
clavaron a su idolatrado profeta en la cruz

salieron del pueblo con el crucificado a cuestas
colocaron la cruz en lo alto de una lomita
-desde donde se dominaba una panorámica de jerusalén-
y allí lo dejaron contemplando el paisaje

luego regresaron raudos a la pensión
-no fuera a ser que se les aplacara la erección-
por el camino compraron más cerveza
y pasaron la tarde en francachela y santa diversión

a la mañana siguiente se reunieron en el comedor
para curarse la resaca con cerveza fría y salchichón
-¡estas pinches rimas ya me empiezan a salir solas, puta madre!-
alguien comentó entonces que cristo había subido al cielo
pedro se limpió los restos de cerveza de la boca y dijo

¡la profecía se ha cumplido, aleluya!


 
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