Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
La vereda
Esta mañana temprano
escuché como decía,
¡José, bébete el café
que viene fresquito el día!
A la hora del almuerzo
dos sillas sigue arrimando,
y levanta la cortina
para la esquina mirando.
Esta tarde repasaba
el falso de un pantalón,
y daba algunos pespuntes
con penita en su zurrón.
Cuando se iba a la cama
se detuvo ante el perchero,
y vi como acariciaba
su pelliza y su sombrero.
¡Mi abuela ha hecho una vereda
entre la tierra y el cielo,
y a cada instante la cruza
para besar a mi abuelo!
Rafael Llamas Jiménez
Esta mañana temprano
escuché como decía,
¡José, bébete el café
que viene fresquito el día!
A la hora del almuerzo
dos sillas sigue arrimando,
y levanta la cortina
para la esquina mirando.
Esta tarde repasaba
el falso de un pantalón,
y daba algunos pespuntes
con penita en su zurrón.
Cuando se iba a la cama
se detuvo ante el perchero,
y vi como acariciaba
su pelliza y su sombrero.
¡Mi abuela ha hecho una vereda
entre la tierra y el cielo,
y a cada instante la cruza
para besar a mi abuelo!
Rafael Llamas Jiménez