Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
La vergüenza de San Valentín.
Mírame aquí, otra vez con el corazón desnudo,
la sonrisa forzada que se envuelve en mi diario saludo;
no importa, no importa cuántos años mas este por vivir
así me encontrare , como muñeca que sabe sonreír.
Radiante mi rostro, mis manos en extrema calidez
y mis labios burlando con palabras huecas, vanas
a todo aquel que quiere verme feliz, pero no con él;
merezco algo mejor es la frase que debo aprender
y la dicen una y otra vez, que la he llegado a creer.
Catorce de febrero, Cupido y el amor
son farsa que me duele vivirla cada ocasión
Aún me estas doliendo, desangro por dentro
la soledad me consume; no eres aun omisión.
¿Quién ha de vestir mi desnudez interna?
Si permanece viva en mí tu ausencia,
cuando sigo recordando el marrón de tus ojos
y en oración diaria te bendigo amor
hasta sentirme desfallecer estando de hinojos.
Qué vergüenza tan grande es hoy mí existir,
¡que pena! si pudiese verme San Valentín
¡así! desquebrajada, y paralizada por dentro
y fingiendo ser feliz, cuando el amor huye de mi.
Estoy tan fría por dentro, y el sol afuera tan cálido
quién pudiera abandonar el corazón
Deshacerse de él y no sentirlo tan vacio y tan pesado;
pero es inevitable, seguirá en mi interior
doliéndome como se duelen las rosas al ir deshojándose.
Mary C. López
Mírame aquí, otra vez con el corazón desnudo,
la sonrisa forzada que se envuelve en mi diario saludo;
no importa, no importa cuántos años mas este por vivir
así me encontrare , como muñeca que sabe sonreír.
Radiante mi rostro, mis manos en extrema calidez
y mis labios burlando con palabras huecas, vanas
a todo aquel que quiere verme feliz, pero no con él;
merezco algo mejor es la frase que debo aprender
y la dicen una y otra vez, que la he llegado a creer.
Catorce de febrero, Cupido y el amor
son farsa que me duele vivirla cada ocasión
Aún me estas doliendo, desangro por dentro
la soledad me consume; no eres aun omisión.
¿Quién ha de vestir mi desnudez interna?
Si permanece viva en mí tu ausencia,
cuando sigo recordando el marrón de tus ojos
y en oración diaria te bendigo amor
hasta sentirme desfallecer estando de hinojos.
Qué vergüenza tan grande es hoy mí existir,
¡que pena! si pudiese verme San Valentín
¡así! desquebrajada, y paralizada por dentro
y fingiendo ser feliz, cuando el amor huye de mi.
Estoy tan fría por dentro, y el sol afuera tan cálido
quién pudiera abandonar el corazón
Deshacerse de él y no sentirlo tan vacio y tan pesado;
pero es inevitable, seguirá en mi interior
doliéndome como se duelen las rosas al ir deshojándose.
Mary C. López
Última edición:
:: , aunque si lo hace también puedes recurrir a Cupido ::
:: , depende de lo que te guste la mitología.
::