Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
El dolor,
en apoyo de
nuestras lágrimas,
el alma está de luto
en la memoria
de la carne.
La muerte se sienta
junto a nosotros,
cruje nuestro cuerpo
en el silencio,
estamos buscando
quizá el castigo
en razón
de nuestras culpas.
En el fondo estas
se hinchan con el viento,
es la vida atornillada
en el diván y
los rostros en la distancia.
Cuando el vacío
está presente
nadie entiende la raíz
de los signos y gestos,
nadie entiende
al pájaro encerrado
en una jaula,
nadie entiende
la tristeza llevada
de la mano.
No puedo destacar
al parecer a la
luz de una estrella,
la vida es demasiado corta,
las lágrimas hacen
la vida larga.
Despojado de orgullo y
asombro abro y
cierro la puerta,
espero tras ella
lo que ha de llegar.
en apoyo de
nuestras lágrimas,
el alma está de luto
en la memoria
de la carne.
La muerte se sienta
junto a nosotros,
cruje nuestro cuerpo
en el silencio,
estamos buscando
quizá el castigo
en razón
de nuestras culpas.
En el fondo estas
se hinchan con el viento,
es la vida atornillada
en el diván y
los rostros en la distancia.
Cuando el vacío
está presente
nadie entiende la raíz
de los signos y gestos,
nadie entiende
al pájaro encerrado
en una jaula,
nadie entiende
la tristeza llevada
de la mano.
No puedo destacar
al parecer a la
luz de una estrella,
la vida es demasiado corta,
las lágrimas hacen
la vida larga.
Despojado de orgullo y
asombro abro y
cierro la puerta,
espero tras ella
lo que ha de llegar.