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La vida divina

E.Fdez.Castro

Poeta que considera el portal su segunda casa
La visión superficial
nos conduce a suponer,
que la vida debe ser
operación material.
Y también el ser mental,
la razón lo dilucida:
actividad de la vida.
De esta manera, igualmente,
el alma es un agente
por la mente promovida.

Así nos hace entrever,
la siguiente conclusión:
el rayo, operación,
de las nubes debe ser;
ya que su acaecer,
de sus vapores proviene,
y el que así lo mantiene,
poco pudo investigar
para no fundamentar,
que la chispa las contiene.

Lo que parece el efecto,
es su causa original;
por lo tanto que al final
el sentido es abyecto
y nos lleva por defecto
a confundir la verdad.
O sea que la entidad
a las nubes origina
mas tomamos por rutina
el fin por causalidad.

El efecto ya se haya
habitando en la esencia
y la causa en apariencia
preexistente se entalla.
Lo que emerge de la malla
y que antes era ausente
es anterior al presente
terreno de su acción,
siendo paso y condición,
de la Natura, siguiente.


La materia no sería
una entidad animada
si no estuviese alojada,
la vida en su anatomía.
La vida no empezaría
a percibir y pensar
y después a razonar
sin el principio mental
en la vida y material
que sirven para operar.

Y la espiritualidad,
de la mente al emerger,
es el signo del poder
de su nacionalidad.
Siendo, entonces, la verdad
del físico, vida y mente,
en el proceso emergente
del viviente material,
donde el ser espiritual
se nos concibe presente.

Hasta dónde llegará
este proceso emergente,
hasta qué punto, el agente,
los medios transformará;
es cuestión de que ojalá;
mas dejar establecido
que el Espírito salido
de la mente es superior,
floreciendo ejecutor
de todo lo que es nacido.

En la última faceta
del proceso evolutivo,
es el Espíritu activo,
en su formación concreta.
No solo verá el asceta
emergiendo al exterior
su original primor
de la nuestra involución
siendo por evolución
el supremo creador

El Espíritu aparece
en la postrimera fase,
porque su divina clase,
la involución establece.
Y la evolución fenece
cuando resurge real
el Ser más original
del supremo nacimiento,
el primigenio elemento,
que se presenta al final.

(Nueve décimas)
Castro. 11 de mayo del 2017.

Basado en la obra de Sri Aurobindo: The Life Divine, p. 852, SABCI.
 
Sorprendente me ha resultado este giro en décimas que has hecho de tu particular traducción de la obra de Sri Aurobindo que hasta ahora te había visto mayormente en tridecasílabos.

Aunque del fondo de las teorías de Aurobindo ya sabes lo que pienso, lo que sí te diré es que me han gustado estas décimas, amigo, un trabajo arduo este que que has hecho, Castro. Mérito que tienes.

Un cordial saludo.

La visión superficial
nos conduce a suponer,
que la vida debe ser
operación material.
Y también el ser mental,
la razón lo dilucida:
actividad de la vida.
De esta manera, igualmente,
el alma es un agente
por la mente promovida.

Así nos hace entrever,
la siguiente conclusión:
el rayo, operación,
de las nubes debe ser;
ya que su acaecer,
de sus vapores proviene,
y el que así lo mantiene,
poco pudo investigar
para no fundamentar,
que la chispa las contiene.

Lo que parece el efecto,
es su causa original;
por lo tanto que al final
el sentido es abyecto
y nos lleva por defecto
a confundir la verdad.
O sea que la entidad
a las nubes origina
mas tomamos por rutina
el fin por causalidad.

El efecto ya se haya
habitando en la esencia
y la causa en apariencia
preexistente se entalla.
Lo que emerge de la malla
y que antes era ausente
es anterior al presente
terreno de su acción,
siendo paso y condición,
de la Natura, siguiente.


La materia no sería
una entidad animada
si no estuviese alojada,
la vida en su anatomía.
La vida no empezaría
a percibir y pensar
y después a razonar
sin el principio mental
en la vida y material
que sirven para operar.

Y la espiritualidad,
de la mente al emerger,
es el signo del poder
de su nacionalidad.
Siendo, entonces, la verdad
del físico, vida y mente,
en el proceso emergente
del viviente material,
donde el ser espiritual
se nos concibe presente.

Hasta dónde llegará
este proceso emergente,
hasta qué punto, el agente,
los medios transformará;
es cuestión de que ojalá;
mas dejar establecido
que el Espírito salido
de la mente es superior,
floreciendo ejecutor
de todo lo que es nacido.

En la última faceta
del proceso evolutivo,
es el Espíritu activo,
en su formación concreta.
No solo verá el asceta
emergiendo al exterior
su original primor
de la nuestra involución
siendo por evolución
el supremo creador

El Espíritu aparece
en la postrimera fase,
porque su divina clase,
la involución establece.
Y la evolución fenece
cuando resurge real
el Ser más original
del supremo nacimiento,
el primigenio elemento,
que se presenta al final.

(Nueve décimas)
Castro. 11 de mayo del 2017.

Basado en la obra de Sri Aurobindo: The Life Divine, p. 852, SABCI.
 
Última edición:
Sorprendente me ha resultado este giro en décimas que has hecho de tu particular traducción de la obra de Sri Aurobindo que hasta ahora te había visto mayormente en tridecasílabos.

Aunque del fondo de las teorías de Aurobindo ya sabes lo que pienso, lo que sí te diré es que me han gustado estas décimas, amigo, un trabajo arduo este que que has hecho, Castro. Mérito que tienes.

Un cordial saludo.
Gracias por leer, comemetar siempre leerme.
Un dominical saludo.
Castro.
 
La visión superficial
nos conduce a suponer,
que la vida debe ser
operación material.
Y también el ser mental,
la razón lo dilucida:
actividad de la vida.
De esta manera, igualmente,
el alma es un agente
por la mente promovida.

Así nos hace entrever,
la siguiente conclusión:
el rayo, operación,
de las nubes debe ser;
ya que su acaecer,
de sus vapores proviene,
y el que así lo mantiene,
poco pudo investigar
para no fundamentar,
que la chispa las contiene.

Lo que parece el efecto,
es su causa original;
por lo tanto que al final
el sentido es abyecto
y nos lleva por defecto
a confundir la verdad.
O sea que la entidad
a las nubes origina
mas tomamos por rutina
el fin por causalidad.

El efecto ya se haya
habitando en la esencia
y la causa en apariencia
preexistente se entalla.
Lo que emerge de la malla
y que antes era ausente
es anterior al presente
terreno de su acción,
siendo paso y condición,
de la Natura, siguiente.


La materia no sería
una entidad animada
si no estuviese alojada,
la vida en su anatomía.
La vida no empezaría
a percibir y pensar
y después a razonar
sin el principio mental
en la vida y material
que sirven para operar.

Y la espiritualidad,
de la mente al emerger,
es el signo del poder
de su nacionalidad.
Siendo, entonces, la verdad
del físico, vida y mente,
en el proceso emergente
del viviente material,
donde el ser espiritual
se nos concibe presente.

Hasta dónde llegará
este proceso emergente,
hasta qué punto, el agente,
los medios transformará;
es cuestión de que ojalá;
mas dejar establecido
que el Espírito salido
de la mente es superior,
floreciendo ejecutor
de todo lo que es nacido.

En la última faceta
del proceso evolutivo,
es el Espíritu activo,
en su formación concreta.
No solo verá el asceta
emergiendo al exterior
su original primor
de la nuestra involución
siendo por evolución
el supremo creador

El Espíritu aparece
en la postrimera fase,
porque su divina clase,
la involución establece.
Y la evolución fenece
cuando resurge real
el Ser más original
del supremo nacimiento,
el primigenio elemento,
que se presenta al final.

(Nueve décimas)
Castro. 11 de mayo del 2017.

Basado en la obra de Sri Aurobindo: The Life Divine, p. 852, SABCI.
Has destilado muy bien la filosofía de Sri Aurobindo en esas décimas. Te aplaudo por ello. No voy a entrar en algunos versos que te quedaron con 7 sílabas métricas, pues la obra merece la consideración de analizarla solo en su esencia. Y en este análisis por mi parte, te doy un 10 con matrícula de honor.
Muchas veces he sentido que la divinidad está subyacente en nosotros, no solo en los Dioses (como siempre, menciono a los Dioses como reflejo de lo divino, y no a Dios, pues soy agnóstico), sí, estoy convencido que en nuestra esencia subyace una pizca de divinidad.
Me identifico bastante con el gran maestro y poeta indio, aunque muchas veces me asaltan las dudas.
Te aplaudo, amigo mío, unas décimas soberbias, de grata lectura y que enriquecen nuestro espíritu, pues nos hacen volver sobre nuestros pensamientos, sensaciones, dudas, y convicciones.
Te envío un muy fuerte abrazo, querido Castro.
 
Has destilado muy bien la filosofía de Sri Aurobindo en esas décimas. Te aplaudo por ello. No voy a entrar en algunos versos que te quedaron con 7 sílabas métricas, pues la obra merece la consideración de analizarla solo en su esencia. Y en este análisis por mi parte, te doy un 10 con matrícula de honor.
Muchas veces he sentido que la divinidad está subyacente en nosotros, no solo en los Dioses (como siempre, menciono a los Dioses como reflejo de lo divino, y no a Dios, pues soy agnóstico), sí, estoy convencido que en nuestra esencia subyace una pizca de divinidad.
Me identifico bastante con el gran maestro y poeta indio, aunque muchas veces me asaltan las dudas.
Te aplaudo, amigo mío, unas décimas soberbias, de grata lectura y que enriquecen nuestro espíritu, pues nos hacen volver sobre nuestros pensamientos, sensaciones, dudas, y convicciones.
Te envío un muy fuerte abrazo, querido Castro.
En eso de la métrica nunca aprenderé. Será porque vivo entre dos mundos linguísticos, Mi idioma natal, el gallego en que ho se celebra el día de sus letras y el castellano el que me impusieron en la enseñanza.
Con referencia al agnosticismo te diré que yo y el autor del contenido en que están basados mis versos tambien, entendiendo como tal el que la mente no tiene la capacidad de comprender la divinidad, tenemos que esperar al proximo grado de evolución psicológica de la consciencia.
Mi alegro que conozcas el pensamiento de Aurobindo porque así entenderás lo que intento escribir.
UN saludo y gracias por leer y comentar.
Castro.
 
La visión superficial
nos conduce a suponer,
que la vida debe ser
operación material.
Y también el ser mental,
la razón lo dilucida:
actividad de la vida.
De esta manera, igualmente,
el alma es un agente
por la mente promovida.

Así nos hace entrever,
la siguiente conclusión:
el rayo, operación,
de las nubes debe ser;
ya que su acaecer,
de sus vapores proviene,
y el que así lo mantiene,
poco pudo investigar
para no fundamentar,
que la chispa las contiene.

Lo que parece el efecto,
es su causa original;
por lo tanto que al final
el sentido es abyecto
y nos lleva por defecto
a confundir la verdad.
O sea que la entidad
a las nubes origina
mas tomamos por rutina
el fin por causalidad.

El efecto ya se haya
habitando en la esencia
y la causa en apariencia
preexistente se entalla.
Lo que emerge de la malla
y que antes era ausente
es anterior al presente
terreno de su acción,
siendo paso y condición,
de la Natura, siguiente.


La materia no sería
una entidad animada
si no estuviese alojada,
la vida en su anatomía.
La vida no empezaría
a percibir y pensar
y después a razonar
sin el principio mental
en la vida y material
que sirven para operar.

Y la espiritualidad,
de la mente al emerger,
es el signo del poder
de su nacionalidad.
Siendo, entonces, la verdad
del físico, vida y mente,
en el proceso emergente
del viviente material,
donde el ser espiritual
se nos concibe presente.

Hasta dónde llegará
este proceso emergente,
hasta qué punto, el agente,
los medios transformará;
es cuestión de que ojalá;
mas dejar establecido
que el Espírito salido
de la mente es superior,
floreciendo ejecutor
de todo lo que es nacido.

En la última faceta
del proceso evolutivo,
es el Espíritu activo,
en su formación concreta.
No solo verá el asceta
emergiendo al exterior
su original primor
de la nuestra involución
siendo por evolución
el supremo creador

El Espíritu aparece
en la postrimera fase,
porque su divina clase,
la involución establece.
Y la evolución fenece
cuando resurge real
el Ser más original
del supremo nacimiento,
el primigenio elemento,
que se presenta al final.

(Nueve décimas)
Castro. 11 de mayo del 2017.

Basado en la obra de Sri Aurobindo: The Life Divine, p. 852, SABCI.
Unas bonitas décimas nos dejas amigo Castro para disfrutar de tu
talento poético hecho poesía, me alegra poder volver a leerte, aunque
no tengo mucho tiempo para entrar al portal. Un abrazo. Tere
 
Unas bonitas décimas nos dejas amigo Castro para disfrutar de tu
talento poético hecho poesía, me alegra poder volver a leerte, aunque
no tengo mucho tiempo para entrar al portal. Un abrazo. Tere
Gracias por leer y comentar más por perder tu valioso tiempo en mis desvaríos.
Un cordial saludo.
Castro.
 

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