Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
MI PERCEPCIÓN DE LA VIDA Y LA MUERTE...
Desde que nacimos, ya estamos muriendo porque cada minuto y cada año de nuestra vida nos acerca al momento de partir... Así, el nacimiento no es más que el principio del fin - entonces, ese final que siempre llega, y para todos, es el momento de dejar de fallecer; es el descanso - por al menos para quienes podrán descansar... Y en la soledad que sentimos cuando no hay nadie a nuestro lado - la muerte es nuestra única compañera, oscura y fría, pero siempre fiel amiga, la que siempre nos espera - aún cuando nos olvidamos de ella... Estas últimas palabras son de uno de mis poemas que escribí hace un tiempo, cuando todavía estaba hundida en mi soledad y anhelaba la presencia de alguién... Pero no hubo a nadie... Estaba sola, completamente sola... Hasta que la suerte cambió - y solo será completa mi felicidad, cuando por fin esté donde está mi corazón en este momento... Sin embargo, si al nacer, ya hemos empezado a morir - entonces, nadie realmente vive; más bien, existe - porque llamar vida a este proceso largo de marchitarnos como las rosas del jardín privas del agua al amanecer - es una locura... De hecho, toda la existencia no es más que un paso de tránsito del no existir, al vivir eterno...
Más miedo quizás deberíamos tener a la vida, que a la muerte, porque ese sí que es un asunto peligroso - nunca sabemos, cuándo y cómo terminará, y además - el peligro solo corren los vivos; al muerto, ya no le puede hacer daño nada ni nadie porque ya está en otro mundo, a donde aún no hemos llegado...
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[29-07-2012]
Desde que nacimos, ya estamos muriendo porque cada minuto y cada año de nuestra vida nos acerca al momento de partir... Así, el nacimiento no es más que el principio del fin - entonces, ese final que siempre llega, y para todos, es el momento de dejar de fallecer; es el descanso - por al menos para quienes podrán descansar... Y en la soledad que sentimos cuando no hay nadie a nuestro lado - la muerte es nuestra única compañera, oscura y fría, pero siempre fiel amiga, la que siempre nos espera - aún cuando nos olvidamos de ella... Estas últimas palabras son de uno de mis poemas que escribí hace un tiempo, cuando todavía estaba hundida en mi soledad y anhelaba la presencia de alguién... Pero no hubo a nadie... Estaba sola, completamente sola... Hasta que la suerte cambió - y solo será completa mi felicidad, cuando por fin esté donde está mi corazón en este momento... Sin embargo, si al nacer, ya hemos empezado a morir - entonces, nadie realmente vive; más bien, existe - porque llamar vida a este proceso largo de marchitarnos como las rosas del jardín privas del agua al amanecer - es una locura... De hecho, toda la existencia no es más que un paso de tránsito del no existir, al vivir eterno...
Más miedo quizás deberíamos tener a la vida, que a la muerte, porque ese sí que es un asunto peligroso - nunca sabemos, cuándo y cómo terminará, y además - el peligro solo corren los vivos; al muerto, ya no le puede hacer daño nada ni nadie porque ya está en otro mundo, a donde aún no hemos llegado...
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[29-07-2012]
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