Rafapuello
Poeta fiel al portal
La vida infinita
muere a pedazos,
se deshoja, ya no invita,
ya no es más un abrazo.
Ahora, la muerte trémula palpita,
la muerte florece,
y la vida agoniza,
ahora, la vida no se merece.
Los capullos humanos mueren como capullo,
por hambre, por frio, la injusticia;
y sus tallos, impotentes ya sin orgullo,
con fuerzas succionadas por la gobernante avaricia.
Sus raíces... acaso existen?
solo algunas disfrutan de sus frutos,
los frutos... apenas recuerdan sus raíces,
y así somos, títeres de un monólogo bruto.
La vida infinita
muere a pedazos,
se deshoja, ya no invita,
ya no es más un abrazo.
En un mundo se habla de posible paz,
y al otro lado solo se vive la guerra,
los niños sufren, mueren, nosotros un disfraz,
viendo su foto, que solo nos aterra.
Que descaro, muchos sin un digno pan,
sin un pan para una digna flatulencia,
pocos, dominando en la abundancia solo dan,
lo que sobra, después de su mórbida prepotencia.
La vida infinita
muere a pedazos,
se deshoja, ya no invita,
ya no es más un abrazo.
Te invito a que me invites,
y así todos nos invitamos,
de vida a un envite, que no es convite
de palabras, antes que muramos...
Rafa Puello
Barranquilla-Colombia.
muere a pedazos,
se deshoja, ya no invita,
ya no es más un abrazo.
Ahora, la muerte trémula palpita,
la muerte florece,
y la vida agoniza,
ahora, la vida no se merece.
Los capullos humanos mueren como capullo,
por hambre, por frio, la injusticia;
y sus tallos, impotentes ya sin orgullo,
con fuerzas succionadas por la gobernante avaricia.
Sus raíces... acaso existen?
solo algunas disfrutan de sus frutos,
los frutos... apenas recuerdan sus raíces,
y así somos, títeres de un monólogo bruto.
La vida infinita
muere a pedazos,
se deshoja, ya no invita,
ya no es más un abrazo.
En un mundo se habla de posible paz,
y al otro lado solo se vive la guerra,
los niños sufren, mueren, nosotros un disfraz,
viendo su foto, que solo nos aterra.
Que descaro, muchos sin un digno pan,
sin un pan para una digna flatulencia,
pocos, dominando en la abundancia solo dan,
lo que sobra, después de su mórbida prepotencia.
La vida infinita
muere a pedazos,
se deshoja, ya no invita,
ya no es más un abrazo.
Te invito a que me invites,
y así todos nos invitamos,
de vida a un envite, que no es convite
de palabras, antes que muramos...
Rafa Puello
Barranquilla-Colombia.