eduardocarpio
Poeta adicto al portal
LA VIDA
Se sabe desde siempre
que la vida es un tránsito
y de siempre, también,
lo sabemos extraño
de brumas y misterio,
de dudas tras un rastro.
La luz en su fatiga
ilumina el espacio
hasta el azul del límite,
donde niebla y cansancio
extinguen la razón
que nos distingue humanos
entre cuerpos celestes,
entre tantos opacos...
Porque nos quedarán
tinieblas en los claros
de luna y sol, radiantes,
de complacientes rayos
en esta inmensidad
de un infinito mágico,
de sombras y vacíos
en aparente caos.
Tal vez nunca sabremos
desentrañar el ámbito
más allá de la esfera
que tocan nuestras manos,
y tan solo escuchemos
los ecos del milagro...
Aquí, la vida, mientras,
desparrama sus actos.
El sudor de un estío,
el fresco de los prados,
el candor de unos ojos,
la ternura del tacto,
palpitan emociones
y auroras sin descanso,
de alondras sonorosas,
en tanto que el ocaso
alienta irremediable.
Y en el carmín del trazo
donde habita el enigma,
espíritus y barro
decaen impotentes.
La noche llega al paso
y en otro punto alumbran,
los dioses sus encargos...
eduardocarpio
3 de septiembre de 2014
Se sabe desde siempre
que la vida es un tránsito
y de siempre, también,
lo sabemos extraño
de brumas y misterio,
de dudas tras un rastro.
La luz en su fatiga
ilumina el espacio
hasta el azul del límite,
donde niebla y cansancio
extinguen la razón
que nos distingue humanos
entre cuerpos celestes,
entre tantos opacos...
Porque nos quedarán
tinieblas en los claros
de luna y sol, radiantes,
de complacientes rayos
en esta inmensidad
de un infinito mágico,
de sombras y vacíos
en aparente caos.
Tal vez nunca sabremos
desentrañar el ámbito
más allá de la esfera
que tocan nuestras manos,
y tan solo escuchemos
los ecos del milagro...
Aquí, la vida, mientras,
desparrama sus actos.
El sudor de un estío,
el fresco de los prados,
el candor de unos ojos,
la ternura del tacto,
palpitan emociones
y auroras sin descanso,
de alondras sonorosas,
en tanto que el ocaso
alienta irremediable.
Y en el carmín del trazo
donde habita el enigma,
espíritus y barro
decaen impotentes.
La noche llega al paso
y en otro punto alumbran,
los dioses sus encargos...
eduardocarpio
3 de septiembre de 2014
PS
En estos momentos por el escaso tiempo para dedicar al portal la atención que requiere, pido disculpas por no responder a sus comentarios, ni por obviar consideraciones en lo que leo de mi agrado. Espero que así entiendan mi silencio, ya oneroso. No hay otras razones, ni puedo adelantar cuando concluirá. Les agradezco sus juicios sin los cuales poco avanzaría en este lenguaje apasionante en el que trato de expresarme y, por supuesto, estaría tan huérfano como desorientado. Trataré de evitarlo en lo posible y con la mayor diligencia. A ustedes van dedicados estos versos que estrenan mes.
De su clemencia quedo,
de su elocuencia aprendo...
Saludos cordiales. eduardocarpio
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