Se va la vida suavemente
Dejando su estela de tiempo
Mezclada con recuerdos rotos,
Se va cual riachuelo sinuoso
Serpenteando entre dificultades
Cruzando puentes al ocaso,
¿Y nosotros? ¡Y nosotros!
Aquel barco de papel
Tejido con dedos ingenuos
Armado con dobleces infantiles
¡Nosotros! Seres a la deriva
Que creen dirigir su embarcación
Luchando por llegar a la otra orilla
Que es igual de la que huimos
Y nunca torna la condena en salvación.
Se va la vida lánguidamente
Dejando sus tristezas en el viento
Envueltas con efímeras alegrías,
Se va como el beso de despedida
Añorando eternamente su regreso
Cruzando el barranco de las ironías
¿Y nosotros? ¡Y nosotros!
Niños creyéndonos mejor
Somos inmensamente inteligentes
Aunque dudemos si existe Dios
Si la vida nos depara la peor suerte
Creemos en la vida vil mundana
Despreciando la dulzura del amor.
Se va la vida repetidamente
Dejando rastros de la muerte
En el corte inexorable de la flor
Se va en la abeja que defiende
De la miel en los panales un olor
Se va en el rostro perfumado de ella
Que jamás te mira y dice “hola”
Que jamás te besa y dice “adiós”.
Se va cantando versos maldicientes
Quitándote la risa, dejándote el dolor.
Se va la vida inexorablemente
Cicatrizando heridas con vejez
Se va llevándose el perfume
Se va huyendo de la piel
Y debajo de ella quedas solo
Dentro de ella vives expuesto
Con la muerte recordándote el ayer
Aferràndote a la gente y los recuerdos
Como naufrago aferrado a su bajel.
Se va la vida dulcemente
Cuando el hombre ha cumplido su deber.
Puede entonces la muerte sorprenderle
Con el pecho abierto y el alma indemne
Sabiendo que no es terrible mujer enmascarada
Sino hada silente, mágica, celestial, enamorada,
Enviada por el Dios que te protege
Por cada rincón, a cada instante, en cada día,
Así en las malas, en tu agonía, dudes de él.
Se va la vida sosegadamente
Pues no sabe de angustias como tú
Se va callada y diligente
Dejándote en lo oscuro…
O mostrándote la luz.
Se va sanando tus heridas y complejos,
Se va guardando en las arrugas tu niñez,
Se va apagando la luciérnaga silente
Cuando eras, como eras, como fue,
Y aquel hombre tan terrible, tan valiente,
Ya no pudo, ya no puede, ya no es.
Se va clavándote la duda de su ciencia
Y te deja solo en versos su placer,
Se va dejándote la herencia
De lo que no puedes tener,
Se va fingiendo una respuesta
A la pregunta que le hacías al nacer.
Se va la vida justamente
Porque es bueno y sano perecer
No te deja existir eternamente,
Pues rogaste su promesa de volver,
Eres párvulo perdido en el presente,
Como un niño entusiasmado en caminar
Eres santo extraviado en un infierno
Obligado, como todos, a luchar.
Dejando su estela de tiempo
Mezclada con recuerdos rotos,
Se va cual riachuelo sinuoso
Serpenteando entre dificultades
Cruzando puentes al ocaso,
¿Y nosotros? ¡Y nosotros!
Aquel barco de papel
Tejido con dedos ingenuos
Armado con dobleces infantiles
¡Nosotros! Seres a la deriva
Que creen dirigir su embarcación
Luchando por llegar a la otra orilla
Que es igual de la que huimos
Y nunca torna la condena en salvación.
Se va la vida lánguidamente
Dejando sus tristezas en el viento
Envueltas con efímeras alegrías,
Se va como el beso de despedida
Añorando eternamente su regreso
Cruzando el barranco de las ironías
¿Y nosotros? ¡Y nosotros!
Niños creyéndonos mejor
Somos inmensamente inteligentes
Aunque dudemos si existe Dios
Si la vida nos depara la peor suerte
Creemos en la vida vil mundana
Despreciando la dulzura del amor.
Se va la vida repetidamente
Dejando rastros de la muerte
En el corte inexorable de la flor
Se va en la abeja que defiende
De la miel en los panales un olor
Se va en el rostro perfumado de ella
Que jamás te mira y dice “hola”
Que jamás te besa y dice “adiós”.
Se va cantando versos maldicientes
Quitándote la risa, dejándote el dolor.
Se va la vida inexorablemente
Cicatrizando heridas con vejez
Se va llevándose el perfume
Se va huyendo de la piel
Y debajo de ella quedas solo
Dentro de ella vives expuesto
Con la muerte recordándote el ayer
Aferràndote a la gente y los recuerdos
Como naufrago aferrado a su bajel.
Se va la vida dulcemente
Cuando el hombre ha cumplido su deber.
Puede entonces la muerte sorprenderle
Con el pecho abierto y el alma indemne
Sabiendo que no es terrible mujer enmascarada
Sino hada silente, mágica, celestial, enamorada,
Enviada por el Dios que te protege
Por cada rincón, a cada instante, en cada día,
Así en las malas, en tu agonía, dudes de él.
Se va la vida sosegadamente
Pues no sabe de angustias como tú
Se va callada y diligente
Dejándote en lo oscuro…
O mostrándote la luz.
Se va sanando tus heridas y complejos,
Se va guardando en las arrugas tu niñez,
Se va apagando la luciérnaga silente
Cuando eras, como eras, como fue,
Y aquel hombre tan terrible, tan valiente,
Ya no pudo, ya no puede, ya no es.
Se va clavándote la duda de su ciencia
Y te deja solo en versos su placer,
Se va dejándote la herencia
De lo que no puedes tener,
Se va fingiendo una respuesta
A la pregunta que le hacías al nacer.
Se va la vida justamente
Porque es bueno y sano perecer
No te deja existir eternamente,
Pues rogaste su promesa de volver,
Eres párvulo perdido en el presente,
Como un niño entusiasmado en caminar
Eres santo extraviado en un infierno
Obligado, como todos, a luchar.