La vida

tyngui

Poeta que considera el portal su segunda casa
Otra vez la vida me observa a través de diferentes situaciones e insinúa querer irse de aquí, desea incumplir con las ideas básicas de estos lugares plenos de vulgaridad y zozobra perpleja. Abolir los derechos instaurados por frases sueltas, maceradas e insolubles costumbres sin el contenido apropiado. La vida se sienta junto a mí a ver la repetida película una y otra vez y se repregunta en que momento la humanidad se volvió tan mediocre. Me contó de su plenitud cuando estuvo tomando un café con Serrat. Pero por más que haya sido ciega en aquella ocasión, hoy piensa un nuevo plan de recableado accesado en dirección a los pasillos ínfimos de todos los formatos en donde dio sabiduría. A su vez arquitecturizar una futuridad rupturista y quizás terraformar la sustancia que deambula un antropocentrismo displacentero. Relativizando estructuras de la convergencia irreversible del saber. Desplazar a los intensivistas del aletargado atemporal. Hoy como ayer los paveznos transportan alegrías dúctiles. Indignada llega a la extraviada conclusión y se pregunta. ¿Qué tipo de vanguardistas del displacer promulga el desgano crónico y popular en contra de sus propios principios?

Luego de su análisis se levantó de repente diciendo…

Los cafés van por mi cuenta.

¡Gracias por escucharme…!!!

Dijo--- A veces tengo que hacer catarsis con alguien extremadamente sensible y de confianza, para así de esta manera no tomar todas estas decisiones.
 
Otra vez la vida me observa a través de diferentes situaciones e insinúa querer irse de aquí, desea incumplir con las ideas básicas de estos lugares plenos de vulgaridad y zozobra perpleja. Abolir los derechos instaurados por frases sueltas, maceradas e insolubles costumbres sin el contenido apropiado. La vida se sienta junto a mí a ver la repetida película una y otra vez y se repregunta en que momento la humanidad se volvió tan mediocre. Me contó de su plenitud cuando estuvo tomando un café con Serrat. Pero por más que haya sido ciega en aquella ocasión, hoy piensa un nuevo plan de recableado accesado en dirección a los pasillos ínfimos de todos los formatos en donde dio sabiduría. A su vez arquitecturizar una futuridad rupturista y quizás terraformar la sustancia que deambula un antropocentrismo displacentero. Relativizando estructuras de la convergencia irreversible del saber. Desplazar a los intensivistas del aletargado atemporal. Hoy como ayer los paveznos transportan alegrías dúctiles. Indignada llega a la extraviada conclusión y se pregunta. ¿Qué tipo de vanguardistas del displacer promulga el desgano crónico y popular en contra de sus propios principios?

Luego de su análisis se levantó de repente diciendo…

Los cafés van por mi cuenta.

¡Gracias por escucharme…!!!

Dijo--- A veces tengo que hacer catarsis con alguien extremadamente sensible y de confianza, para así de esta manera no tomar todas estas decisiones.
Buenas noches
Tus situaciones, que no son ajenas a nadie están en mi camino
Gracias por compartirlas
Un saludo
 
Otra vez la vida me observa a través de diferentes situaciones e insinúa querer irse de aquí, desea incumplir con las ideas básicas de estos lugares plenos de vulgaridad y zozobra perpleja. Abolir los derechos instaurados por frases sueltas, maceradas e insolubles costumbres sin el contenido apropiado. La vida se sienta junto a mí a ver la repetida película una y otra vez y se repregunta en que momento la humanidad se volvió tan mediocre. Me contó de su plenitud cuando estuvo tomando un café con Serrat. Pero por más que haya sido ciega en aquella ocasión, hoy piensa un nuevo plan de recableado accesado en dirección a los pasillos ínfimos de todos los formatos en donde dio sabiduría. A su vez arquitecturizar una futuridad rupturista y quizás terraformar la sustancia que deambula un antropocentrismo displacentero. Relativizando estructuras de la convergencia irreversible del saber. Desplazar a los intensivistas del aletargado atemporal. Hoy como ayer los paveznos transportan alegrías dúctiles. Indignada llega a la extraviada conclusión y se pregunta. ¿Qué tipo de vanguardistas del displacer promulga el desgano crónico y popular en contra de sus propios principios?

Luego de su análisis se levantó de repente diciendo…

Los cafés van por mi cuenta.

¡Gracias por escucharme…!!!

Dijo--- A veces tengo que hacer catarsis con alguien extremadamente sensible y de confianza, para así de esta manera no tomar todas estas decisiones.



Ay la vida, la vida... cuánta guerra nos da y cuánto la necesitamos. Tiempos para la reflexión mi querido amigo.
Menos mal que se paga los cafés :)

Abrazos!

Palmira
 

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