ecos del silencio
Poeta adicto al portal
La vieja casa de madera
bañada de eterno sol,
solitaria, retorcida
sigue aferrada a la vida
crujiendo bajo un reloj.
Me espera entre mis desvelos
con flores desordenadas
trepando sobre el ciruelo,
y en el ardor de sus suelos
mis salidas, mis entradas.
Abrío su puerta cerrada
esperando por mis pasos;
sus cortinas agitadas,
desteñidas, y rasgadas
esperan por ese abrazo,
sus ventanas, al acecho
esperan cual mudo espejo
a su niña reflejada.
Comienza a caer la tarde
gime y cruje resignada,
esperó tanto y cansada
en su tortuosa estructura,
no quiere ser sepultura
que diga "casa olvidada".
bañada de eterno sol,
solitaria, retorcida
sigue aferrada a la vida
crujiendo bajo un reloj.
Me espera entre mis desvelos
con flores desordenadas
trepando sobre el ciruelo,
y en el ardor de sus suelos
mis salidas, mis entradas.
Abrío su puerta cerrada
esperando por mis pasos;
sus cortinas agitadas,
desteñidas, y rasgadas
esperan por ese abrazo,
sus ventanas, al acecho
esperan cual mudo espejo
a su niña reflejada.
Comienza a caer la tarde
gime y cruje resignada,
esperó tanto y cansada
en su tortuosa estructura,
no quiere ser sepultura
que diga "casa olvidada".
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