Minona
Poeta fiel al portal
En la lejanía se oye la música que invade las entrañas
de las lagartijas en el jardín,
tan despeinado.
En la lejanía se oye la risa que deja ecos
en el vaso de leche,
abandonado.
Ya no queda nadie.
Todos en la lejanía
se visten de anciano.
En la habitación de los niños,
sólo vidrios rotos,
el gesto cruel del primer amor.
A la izquierda se desconcha la pared
y una araña teje paciente
el silencio.
A la derecha, el pasillo
donde los pasos culparon al tiempo
de no tener tiempo.
Sobre el lavabo, la nada
la escupida, sucia, polvorienta nada.
En la lejanía el mar y el viento
se abrazan,
se besan en la playa,
se les oye venir corriendo,
para inundar la vieja casa.
de las lagartijas en el jardín,
tan despeinado.
En la lejanía se oye la risa que deja ecos
en el vaso de leche,
abandonado.
Ya no queda nadie.
Todos en la lejanía
se visten de anciano.
En la habitación de los niños,
sólo vidrios rotos,
el gesto cruel del primer amor.
A la izquierda se desconcha la pared
y una araña teje paciente
el silencio.
A la derecha, el pasillo
donde los pasos culparon al tiempo
de no tener tiempo.
Sobre el lavabo, la nada
la escupida, sucia, polvorienta nada.
En la lejanía el mar y el viento
se abrazan,
se besan en la playa,
se les oye venir corriendo,
para inundar la vieja casa.