La visita

F. Marcos

F. Marcos
Vino la muerte un día
y pregunto si quería,
acompañarla un momento.

Y yo le dije:
¡señora, ni un momento
ni una hora!
Ni con el alba ni con la aurora
-pues... no me gusta salir-
y menos aun si en la tele
televisan al "Madrid".

Momentos tiene la vida
que añoras a esa señora"
más... cuando esta pregunta
si estas dispuesto a partir,
siempre encuentras una excusa
para intentarla eludir.

Pobre del ser humano,
que al estar hecho de barro
se aferra tanto a la tierra,
que olvida la pesadilla
del dolor y la miseria
que tanto le hacen sufrir.

Y, en los momentos precisos
de dolor y de locura,
esquivas la sepultura
engañándote a ti mismo,
pensando en tu delirio
que nunca te toca a ti.

Vino la muerte un día
y me dijo que el final
ya no estaba muy lejano,
que hiciera acopio de de amor
que me lavara las manos,
que gravara en mi interior
el canto del ruiseñor,
el olor de una flor
de una risa y su candor,
y entonara un gran salmo.

Vino la muerte un día
y pregunto si quería...
y, tuve que ir con ella.
 
Vino la muerte un día
y pregunto si quería,
acompañarla un momento.

Y yo le dije:
¡señora, ni un momento
ni una hora!
Ni con el alba ni con la aurora
Entretenido, divertido y ocurrente poema...Enhorabuena.
-pues... no me gusta salir-
y menos aun si en la tele
televisan al "Madrid".

Momentos tiene la vida
que añoras a esa señora"
más... cuando esta pregunta
si estas dispuesto a partir,
siempre encuentras una excusa
para intentarla eludir.

Pobre del ser humano,
que al estar hecho de barro
se aferra tanto a la tierra,
que olvida la pesadilla
del dolor y la miseria
que tanto le hacen sufrir.

Y, en los momentos precisos
de dolor y de locura,
esquivas la sepultura
engañándote a ti mismo,
pensando en tu delirio
que nunca te toca a ti.

Vino la muerte un día
y me dijo que el final
ya no estaba muy lejano,
que hiciera acopio de de amor
que me lavara las manos,
que gravara en mi interior
el canto del ruiseñor,
el olor de una flor
de una risa y su candor,
y entonara un gran salmo.

Vino la muerte un día
y pregunto si quería...
y, tuve que ir con ella.
Un abrazo
 
Vino la muerte un día
y pregunto si quería,
acompañarla un momento.

Y yo le dije:
¡señora, ni un momento
ni una hora!
Ni con el alba ni con la aurora
-pues... no me gusta salir-
y menos aun si en la tele
televisan al "Madrid".

Momentos tiene la vida
que añoras a esa señora"
más... cuando esta pregunta
si estas dispuesto a partir,
siempre encuentras una excusa
para intentarla eludir.

Pobre del ser humano,
que al estar hecho de barro
se aferra tanto a la tierra,
que olvida la pesadilla
del dolor y la miseria
que tanto le hacen sufrir.

Y, en los momentos precisos
de dolor y de locura,
esquivas la sepultura
engañándote a ti mismo,
pensando en tu delirio
que nunca te toca a ti.

Vino la muerte un día
y me dijo que el final
ya no estaba muy lejano,
que hiciera acopio de de amor
que me lavara las manos,
que gravara en mi interior
el canto del ruiseñor,
el olor de una flor
de una risa y su candor,
y entonara un gran salmo.

Vino la muerte un día
y pregunto si quería...
y, tuve que ir con ella.
Muy perpicaz.

Saludos




perspicaz




perspicaz
 
Vino la muerte un día
y pregunto si quería,
acompañarla un momento.

Y yo le dije:
¡señora, ni un momento
ni una hora!
Ni con el alba ni con la aurora
-pues... no me gusta salir-
y menos aun si en la tele
televisan al "Madrid".

Momentos tiene la vida
que añoras a esa señora"
más... cuando esta pregunta
si estas dispuesto a partir,
siempre encuentras una excusa
para intentarla eludir.

Pobre del ser humano,
que al estar hecho de barro
se aferra tanto a la tierra,
que olvida la pesadilla
del dolor y la miseria
que tanto le hacen sufrir.

Y, en los momentos precisos
de dolor y de locura,
esquivas la sepultura
engañándote a ti mismo,
pensando en tu delirio
que nunca te toca a ti.

Vino la muerte un día
y me dijo que el final
ya no estaba muy lejano,
que hiciera acopio de de amor
que me lavara las manos,
que gravara en mi interior
el canto del ruiseñor,
el olor de una flor
de una risa y su candor,
y entonara un gran salmo.

Vino la muerte un día
y pregunto si quería...
y, tuve que ir con ella.
Muy buenas letras F.Marcos. Un abrazo con la pluma del alma
 
Vino la muerte un día
y pregunto si quería,
acompañarla un momento.

Y yo le dije:
¡señora, ni un momento
ni una hora!
Ni con el alba ni con la aurora
-pues... no me gusta salir-
y menos aun si en la tele
televisan al "Madrid".

Momentos tiene la vida
que añoras a esa señora"
más... cuando esta pregunta
si estas dispuesto a partir,
siempre encuentras una excusa
para intentarla eludir.

Pobre del ser humano,
que al estar hecho de barro
se aferra tanto a la tierra,
que olvida la pesadilla
del dolor y la miseria
que tanto le hacen sufrir.

Y, en los momentos precisos
de dolor y de locura,
esquivas la sepultura
engañándote a ti mismo,
pensando en tu delirio
que nunca te toca a ti.

Vino la muerte un día
y me dijo que el final
ya no estaba muy lejano,
que hiciera acopio de de amor
que me lavara las manos,
que gravara en mi interior
el canto del ruiseñor,
el olor de una flor
de una risa y su candor,
y entonara un gran salmo.

Vino la muerte un día
y pregunto si quería...
y, tuve que ir con ella.
Bellísimo poema. Un placer leerte.
 

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