angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA VOZ DE UN ÁRBOL
Aquí me planto, gente que habita en este mundo,
que a veces por ser necios no escuchan mi lamento
que alzado en tono bajo se esfuma con el viento
dejando en el olvido la música que infundo.
No saben apreciar el aire que respiran,
la sangre que los mueve y los hace estar vivos
usando las espadas con débiles motivos,
pues a la calidad atentan y conspiran.
No dañen mis entrañas, no rompan el sistema
dejando sin pulmones al cielo que los cubre;
no talen la esperanza forjando lo insalubre,
algún día verán la luz de nuestra gema.
Y cuando salga el sol observen en mis hojas
el baile que le ofrecen saltando paradojas.
Ángel César Cocuzza.
Aquí me planto, gente que habita en este mundo,
que a veces por ser necios no escuchan mi lamento
que alzado en tono bajo se esfuma con el viento
dejando en el olvido la música que infundo.
No saben apreciar el aire que respiran,
la sangre que los mueve y los hace estar vivos
usando las espadas con débiles motivos,
pues a la calidad atentan y conspiran.
No dañen mis entrañas, no rompan el sistema
dejando sin pulmones al cielo que los cubre;
no talen la esperanza forjando lo insalubre,
algún día verán la luz de nuestra gema.
Y cuando salga el sol observen en mis hojas
el baile que le ofrecen saltando paradojas.
Ángel César Cocuzza.
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