La yegüa se pregunta
donde estará su dueño.
Ya no le cepilla el pelo,
ni le da manzanas,
ni le pone las riendas,
ni la enjaeza,engalana,
para las fiestas del pueblo.
Ya no la saca de la cuadra,
no la lleva al paso,
paseando por la pradera
contemplando el trigo granado,
o en las noches de luna llena
viajando a través del páramo.
No la dice que galope,
que compita con el viento,
mientras acaricia sus crines
agitadas por el esfuerzo.
No sabe que se ha montado
sobre un caballo pálido,
de largas patas huesudas,
de tenebroso alabastro.
Una vez que a su grupa
te ves izado,
nunca volverás al camino
que tenías trazado.
Cabalgará con él ;
la noche será su horizonte.
El sol no volverá a salir;
no abrazará su cuello,
no temblará de emoción
al acariciar su morro cálido.
donde estará su dueño.
Ya no le cepilla el pelo,
ni le da manzanas,
ni le pone las riendas,
ni la enjaeza,engalana,
para las fiestas del pueblo.
Ya no la saca de la cuadra,
no la lleva al paso,
paseando por la pradera
contemplando el trigo granado,
o en las noches de luna llena
viajando a través del páramo.
No la dice que galope,
que compita con el viento,
mientras acaricia sus crines
agitadas por el esfuerzo.
No sabe que se ha montado
sobre un caballo pálido,
de largas patas huesudas,
de tenebroso alabastro.
Una vez que a su grupa
te ves izado,
nunca volverás al camino
que tenías trazado.
Cabalgará con él ;
la noche será su horizonte.
El sol no volverá a salir;
no abrazará su cuello,
no temblará de emoción
al acariciar su morro cálido.