Laberíntico

Juan Máximo

Poeta recién llegado
Laberinto espejado de imaginarias identificaciones

Descubriendo huellas de otros y otras

No las quiero seguir…huellas falsas bifurcan


En el brujulear de la intuición

A fuente de deseos de los deseos

Identificaciones simbólicas guían en laberínticas respuestas



Poesía del libro (y ebook) “Excentración” (“Ediciones Oblicuas”, 2017)

Autor: Juan M. Brebbia
 
Laberíntico, Juan Máximo, se compadece,
de toda real hembra que, desnudándose, favorece
al semental de turno, que las acaricia, en la obscuridad,
con nocturnidad y alevosía, penetrándolas, con suma astucia


y osadía.
 
De lo abstracto, pasamos a lo concreto.
De la teoría, a la práctica.
Del autor, a su obra.
Y así, una síntesis vale por diez análisis.
Juan Máximo, Mínimo, Óptimo, Pésimo, etc.


Juan, ante todo.
 
¿ Te auto-criticas ? ¿ Cómo lo haces ? ¿ Pones la otra mejilla ?
¿ Das tu brazo a torcer ? ¿ Invitas a una mujer, a cenar ?
¿ Le dejas conducir tu automóvil ? ¿ Puedes dar limosna, a un mendigo ?
¿ En serio ?
 
Se trata de una búsqueda, no de encontrar necesariamente. Y podría (aunque no siempre, por supuesto) no tener ninguna relación con dar. Aunque autocríticamente admito que pueda sonar egoísta, je je.
 
Entonces, quien busca, encuentra.
Por ejemplo, si tú quieres luchar, en una discoteca, puedes insultar al guardaespaldas.
Al vigilante. Al gorila.
Le dices: << Y ahora, ¿ Qué ? ¿ A trincarte a tu novia, en la furgoneta ? Es una chica fácil, ¿ Eh ? >>


Si buscas un tesoro, has de saber que quien tiene un amigo, tiene un tesoro.
Y si buscas un Taxi libre, quizá lo encuentres, o tal vez no...


Entonces, a lo mejor el vigilante de la discoteca, se hace tu amigo.


<< Es que soy Juan Máximo, y siempre estoy al máximo nivel. No se te ocurra ponerme una mano encima, sopla-gaitas. >>


Y hacéis las paces. El otro se arrodilla, y te pide clemencia. Es sencillo.
 
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¡ Precisamente ! Hagamos negocio.
Por ejemplo: Tú les cuentas a tus amigos, que yo soy un tipo curioso, y así, me contratan.
Puedo hacer cualquier trabajo:


Desde detective, a espía.
He descubierto de qué va la historia, en este planeta...
Por eso, me muevo en las altas esferas, con mucho sigilo.
Vamos, que estoy al nivel de los monjes cartujos, en Jerez de la Frontera.


Guardo muchos secretos. Soy todo oídos.


Pero eso, sí, cobro en metálico.
O sea, lingotes de oro macizo.
Ya he almacenado media docena.
Así que me voy a comprar un Cadillac negro, que brilla tanto como el caviar.


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