Tus ojos de turquesa,
cautivos de bellezas impalpables.
Tus labios de frambuesa,
jugosos e insaciables,
persiguen a los míos incansables.
Tan solo quiero el guiño
sereno de tus ojos almendrados,
que faltos de cariño,
acaso despreciados,
encienden mis amores postergados.
Y lloro de alegría
al ver que me regalas la mirada
que nunca cambiaría
por nadie ni por nada:
¡ Ya sé que de tu amor está prendada. !
Tus labios de frambuesa,
jugosos e insaciables,
persiguen a los míos incansables.
Tan solo quiero el guiño
sereno de tus ojos almendrados,
que faltos de cariño,
acaso despreciados,
encienden mis amores postergados.
Y lloro de alegría
al ver que me regalas la mirada
que nunca cambiaría
por nadie ni por nada:
¡ Ya sé que de tu amor está prendada. !
Última edición: