Raúl Carreras
Poeta recién llegado
Soñaba con su boca sugerente,
con esos labios blandos y carnosos,
propietarios de besos muy jugosos
y esa piel tan morena como ardiente.
Odiaba su cabeza tan demente,
no cruzarnos los ojos por miedosos,
y perdernos por caminos sinuosos
al no hacerlo en su cuerpo más turgente.
No conocí mujer más inconstante,
ni entendí nunca el fin de nuestro juego.
Por revelarse en la noche insinuante,
inconstante en días que piden fuego,
se perdió la que pudo ser mi amante
en la lucha entre mi interés y su ego.
Adiós, loca y cambiante,
donde posé mis besos ya no llego,
por más que me parezca interesante.
con esos labios blandos y carnosos,
propietarios de besos muy jugosos
y esa piel tan morena como ardiente.
Odiaba su cabeza tan demente,
no cruzarnos los ojos por miedosos,
y perdernos por caminos sinuosos
al no hacerlo en su cuerpo más turgente.
No conocí mujer más inconstante,
ni entendí nunca el fin de nuestro juego.
Por revelarse en la noche insinuante,
inconstante en días que piden fuego,
se perdió la que pudo ser mi amante
en la lucha entre mi interés y su ego.
Adiós, loca y cambiante,
donde posé mis besos ya no llego,
por más que me parezca interesante.