Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Luego sacaron de mí muchos muertos,
algunos todavía respiraban.
Eran como pescados en la orilla negra
de un desastre ecológico,
un paisaje de troncos lentísimos
en su último gesto de árbol.
Identificaron a un cadáver por cómo
iba desvestido, tan pulcro.
Otro más llevaba en el ojal una rosa
con problemas de autoestima
—dime que soy bonita, que te gustan mis ojos—;
pero nunca logró parpadear.
Removieron los escombros, lavaron las piedras,
y ya para la tarde Troya estaba de pie,
aunque algunos barrios seguían sin electricidad.
El último en la morgue fue el niño que fui,
y aunque aún estaba tibio,
ni la nana lo pudo reconocer en mi rostro.
Solo declaró a los medios
que no recordaba haberlo visto sonreír así.
algunos todavía respiraban.
Eran como pescados en la orilla negra
de un desastre ecológico,
un paisaje de troncos lentísimos
en su último gesto de árbol.
Identificaron a un cadáver por cómo
iba desvestido, tan pulcro.
Otro más llevaba en el ojal una rosa
con problemas de autoestima
—dime que soy bonita, que te gustan mis ojos—;
pero nunca logró parpadear.
Removieron los escombros, lavaron las piedras,
y ya para la tarde Troya estaba de pie,
aunque algunos barrios seguían sin electricidad.
El último en la morgue fue el niño que fui,
y aunque aún estaba tibio,
ni la nana lo pudo reconocer en mi rostro.
Solo declaró a los medios
que no recordaba haberlo visto sonreír así.
14 de marzo de 2023
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