Adrian Gerardo
Poeta fiel al portal
Sentado en una silla de espectador, observo este genial actor, danza y danza como si nadie estuviera viendo.
Se deja llevar por la magia. Sin cordura, siembra con esas manos cometas, los próximos frutos que sin pecado probare.
De pronto en su estornudo, una nova bautizó, con la picara cofradía, de quien le regala graciosa flor, yo quiero contar este cuento, pero no se detengan, no es un invento.
Quien soy yo para decirles, que no miento, para mí es muy cierto, que como una antena de televisión, me llega una onda, por pura diversión.
Como los amigos pleyadianos, me invitaron a sus parajes, esos que poquito a poco se hacen familiares, no te quedes detrás de la puerta por pura cortesía, arremete con la división, es una importante decisión.
Podría decir tomates, que genial dimensión, pero digo, quilates de profunda abundancia, esa que sin arrogancia, como garita de colectivo, visita la rutina, aunque te consideres un mendigo.
Sería justo que les contara, de la cosecha en la alborada, mas les dejo con el sabor, de su viaje, sin pagar peaje.
Y por si nadie adivina, les doy una pista. En la simpleza de la vida, nuestros niños en el jardín, libres notas de Do a Sol, recortan mundos de tergopol.
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