murdock
Poeta adicto al portal
Estaba en aquel lúgubre lugar enterrado
se situaba en el centro de la ciudad
pero como si escondiera de cualquier verdad
de alguna forma lo recordaba, pero había más luz en el pasado
ella estaba a mi lado y apretaba con fuerza mi mano
…no, no lo recuerdo…
quizá era yo el que la sujetaba con pánico
la verdad tenía mucha más luz en el pasado
Los diablillos siempre sonríen en las sombras
Sus elegantes cuernos relucen bajo el cielo estrellado
Sus ojos saltones los hacen mirar coquetos
La profundidad de su iris los hace perpetuos
Pero los campos elíseos tienen siempre ese vallado
Que me aleja de las virtudes de las sombras
Dicen que el grito nunca se escuchó
aunque yo recuerdo que lo acompañaba un sollozo
el sicario de Dios ya el pago cobró
yo me hundí pútrida y lentamente en este calabozo
Aquel olor a muerte no está en mis memorias
…lo recordé…
no fue ella, ni el diablillo, no hubo grito ni sollozos
fue mi mano la que se constriño hasta los poros
sentí el dolor después de los refulgieres estrepitosos
…por Dios, que así fue…
Fui yo quien se ahogó en internas hemorragias
es de allí el recuerdo de aquel vallado azul plateado
se vino a mi cuando me desprendí de este mundo
y se me negaron los elíseos por mis influencias en el cielo
lo que no saben es que yo deseaba el infierno
porque solo allí encontraría su cabello azul plateado
…
-Usted vivió, fue suicidio
sé que no es fácil admitirlo
para un cristiano
aquel oscuro pasillo es el zaguán de este edificio. –
se situaba en el centro de la ciudad
pero como si escondiera de cualquier verdad
de alguna forma lo recordaba, pero había más luz en el pasado
ella estaba a mi lado y apretaba con fuerza mi mano
…no, no lo recuerdo…
quizá era yo el que la sujetaba con pánico
la verdad tenía mucha más luz en el pasado
Los diablillos siempre sonríen en las sombras
Sus elegantes cuernos relucen bajo el cielo estrellado
Sus ojos saltones los hacen mirar coquetos
La profundidad de su iris los hace perpetuos
Pero los campos elíseos tienen siempre ese vallado
Que me aleja de las virtudes de las sombras
Dicen que el grito nunca se escuchó
aunque yo recuerdo que lo acompañaba un sollozo
el sicario de Dios ya el pago cobró
yo me hundí pútrida y lentamente en este calabozo
Aquel olor a muerte no está en mis memorias
…lo recordé…
no fue ella, ni el diablillo, no hubo grito ni sollozos
fue mi mano la que se constriño hasta los poros
sentí el dolor después de los refulgieres estrepitosos
…por Dios, que así fue…
Fui yo quien se ahogó en internas hemorragias
es de allí el recuerdo de aquel vallado azul plateado
se vino a mi cuando me desprendí de este mundo
y se me negaron los elíseos por mis influencias en el cielo
lo que no saben es que yo deseaba el infierno
porque solo allí encontraría su cabello azul plateado
…
-Usted vivió, fue suicidio
sé que no es fácil admitirlo
para un cristiano
aquel oscuro pasillo es el zaguán de este edificio. –