Lacrimosa, marcha fúnebre, nocturno y Sigfrido.

Pantematico

Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Hoy amanecí alegre en sobremanera, y para estar acorde
con mi singular alegría
escojo mi play list de música para momentos así:

Suenan violines como llantos,
chirridos escalofriantes y después coros que se conjugan
y sin necesidad de conocer del latín
se que se refiere a un día de lágrimas, "aquel día"...
el coro se detiene en una marcha,
primero lento fuerte, después lento bajo
qua... re...sur... get... ex... fa... vi... lla... ¿ex favilla? ¿Ave fénix?
las cenizas.

Y me da tiempo suficiente para pensar en polvo arrastrado
y reflexionar el paso de un día que llega, cuando el otro se va
dos versos, movimientos en la música, y ya Mozart
me da a entender su idea de la muerte...
después coro de voces angelicales en el "judicandus homo reus"
recordándome del irremediable juicio postrero...

Y regresamos en obstinato al día de lágrimas... ángeles hablando
Huic erfo parce Deus... perdóname pues, Dios...
Y acabo de meterme en la mente de un hombre religioso de hace doscientos treinta y un años...
dona eis réquiem...


El arte y la muerte son algo maravilloso,
el único fin del primero es la segunda
para juntar lo mejor del hombre: lo divino y lo humano,
cualquiera que sea la concepción ya que
son conceptos
y un lenguaje más allá de las palabras
lenguaje que no es corrompido por recelos ni egoísmos,
solo un recordatorio de las cenizas con silencio....


Cuarenta y seis años después de Mozart,
Chopin compuso la sonata No.2 Op. 35
y su tercer movimiento es mundialmente conocido como la marcha fúnebre
Solemne, pesada, fuerte... aunque la mayoría de la gente solo identifica
los primeros segundos... tan solemnes y rígidos
un principio, tres movimientos y un obstinato,
son pasos lentos, como esperando que los momentos
no se vayan, o no regresen.
Y después, la magia....
¿Por qué me recuerda tanto a sus nocturnos?
Será porque para Chopin la muerte es noche,
es triste belleza y es melancólico amor?
sin coros, como los de Mozart, también oigo ángeles...

Y de nuevo, me meto de lleno en la mente de un hombre sensible de hace ciento ochenta y cinco años...
El obstinato se repite, la marcha continua solemne, dando a entender un ciclo...
enseñándome sin palabras un concepto donde la muerte es bella e inevitable.

Y ya estando en ciclos, suena el famoso Canon y giga en Re mayor de Pachelbel:
una voz que se repite, un lenguaje
la otra sigue, mismo lenguaje
un ciclo tras otro
como arrojar una piedra en medio de un lago
y ver las ondas concéntricas que se alejan del punto de impacto...
y cuando chocan en la orilla, se regresan....

Por último mi play list tiene El ocaso de los Dioses, de Wagner, la marcha de Sigfrido en particular,
pletórica, grandiosa, la muerte del héroe
la muerte del hombre
los espíritus se elevan
las valquirias que lo reciben
la majestuosidad de un espíritu libre... El motivo de Sigfrido que se repite...
y en ese momento de incomparable belleza
yo soy Sigfrido, pero también, todos somos el héroe
el héroe que muere...
y somos la muerte
el ocaso y la caída...
Y otra vez me meto a la mente de un hombre que no estaba acostumbrado a llorar....

La música termina, dejándome preparado para la obscenidad de un día nuevo
sabiendo que entre más días pasen, menos días quedan...
pero con la esperanza única de la alegría por morir mientras sea consciente.
 
Última edición:
Hombre que no es necesario recargarse de fúnebres notas o de címbalos estridentes para calmarse las ansias de ir a tomar por el cuello a la vida y escupir en la cara de la muerte.
Yo le he pedido más de un par de veces que me lleve de vuelta con la dueña de mis sueños, pero ella prefiere dejarme con mis fotos y cartas, alargando mi soledad rodeada de recuerdos.
Me pasa el adagio de Spartacus de Khacharturian, que alguna vez escuché de banda sonora de una serie novelada inglesa... y se retira silente.
Sabe que cualquier pelea, conmigo la va a perder. Así que se aprovecha de su inmortal estadía y espera.
Al final esta gana por cansancio... por que espera que me canse de vivir... y sobre todo, por que sabe mis ansias de reunirme con mi amor eterno.

Saludos.
 
Última edición:
Hombre que no es necesario recargarse de fúnebres notas o de címbalos estridentes para calmarse las ansias de ir a tomar por el cuello a la vida y escupir en la cara de la muerte.
Yo le he pedido más de un par de veces que me lleve de vuelta con la dueña de mis sueños, pero ella prefiere dejarme con mis fotos y cartas, alargando mi soledad rodeada de recuerdos.
Me pasa el adagio de Spartacus de Khacharturian, que alguna vez escuché de banda sonora de una serie novelada inglesa... y se retira silente.
Sabe que cualquier pelea, conmigo la va a perder. Así que se aprovecha de su inmortal estadía y espera.
Al final esta gana por cansancio... por que espera que me canse de vivir... y sobre todo, por que sabe mis ansias de reunirme con mi amor eterno.

Saludos.


Agredézcamos a los dioses que lo que le pasó fue Spartacus y no la Danza del Sable del mismo Jachaturián, que no me lo imagino corriendo de un lado a otro como caricatura... ;)
Ahora que escupirle a la muerte en la cara es como escupir en un espejo... bienaventurado usted que tiene la esperanza y el desafío de algo después del paso,

Yo por mi parte me sabré inexistente.

Un gran abrazo con ron del bueno.
 
Hoy amanecí alegre en sobremanera, y para estar acorde
con mi singular alegría
escojo mi play list de música para momentos así:

Suenan violines como llantos,
chirridos escalofriantes y después coros que se conjugan
y sin necesidad de conocer del latín
se que se refiere a un día de lágrimas, "aquel día"...
el coro se detiene en una marcha,
primero lento fuerte, después lento bajo
qua... re...sur... get... ex... fa... vi... lla... ¿ex favilla? ¿Ave fénix?
las cenizas.

Y me da tiempo suficiente para pensar en polvo arrastrado
y reflexionar el paso de un día que llega, cuando el otro se va
dos versos, movimientos en la música, y ya Mozart
me da a entender su idea de la muerte...
después coro de voces angelicales en el "judicandus homo reus"
recordándome del irremediable juicio postrero...

Y regresamos en obstinato al día de lágrimas... ángeles hablando
Huic erfo parce Deus... perdóname pues, Dios...
Y acabo de meterme en la mente de un hombre religioso de hace doscientos treinta y un años...
dona eis réquiem...


El arte y la muerte son algo maravilloso,
el único fin del primero es la segunda
para juntar lo mejor del hombre: lo divino y lo humano,
cualquiera que sea la concepción ya que
son conceptos
y un lenguaje más allá de las palabras
lenguaje que no es corrompido por recelos ni egoísmos,
solo un recordatorio de las cenizas con silencio....


Cuarenta y seis años después de Mozart,
Chopin compuso la sonata No.2 Op. 35
y su tercer movimiento es mundialmente conocido como la marcha fúnebre
Solemne, pesada, fuerte... aunque la mayoría de la gente solo identifica
los primeros segundos... tan solemnes y rígidos
un principio, tres movimientos y un obstinato,
son pasos lentos, como esperando que los momentos
no se vayan, o no regresen.
Y después, la magia....
¿Por qué me recuerda tanto a sus nocturnos?
Será porque para Chopin la muerte es noche,
es triste belleza y es melancólico amor?
sin coros, como los de Mozart, también oigo ángeles...

Y de nuevo, me meto de lleno en la mente de un hombre sensible de hace ciento ochenta y cinco años...
El obstinato se repite, la marcha continua solemne, dando a entender un ciclo...
enseñándome sin palabras un concepto donde la muerte es bella e inevitable.

Y ya estando en ciclos, suena el famoso Canon y giga en Re mayor de Pachelbel:
una voz que se repite, un lenguaje
la otra sigue, mismo lenguaje
un ciclo tras otro
como arrojar una piedra en medio de un lago
y ver las ondas concéntricas que se alejan del punto de impacto...
y cuando chocan en la orilla, se regresan....

Por último mi play list tiene El ocaso de los Dioses, de Wagner, la marcha de Sigfrido en particular,
pletórica, grandiosa, la muerte del héroe
la muerte del hombre
los espíritus se elevan
las valquirias que lo reciben
la majestuosidad de un espíritu libre... El motivo de Sigfrido que se repite...
y en ese momento de incomparable belleza
yo soy Sigfrido, pero también, todos somos el héroe
el héroe que muere...
y somos la muerte
el ocaso y la caída...
Y otra vez me meto a la mente de un hombre que no estaba acostumbrado a llorar....

La música termina, dejándome preparado para la obscenidad de un día nuevo
sabiendo que entre más días pasen, menos días quedan...
pero con la esperanza única de la alegría por morir mientras sea consciente.

Buen programa musical.
La música siempre eleva el espíritu.
Este poema sí me gustó.
Luciana.
 
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Buen programa musical.
La música siempre eleva el espíritu.
Este poema sí me gustó.
Luciana.

¿No les parece, que a partir del minuto 2:37 el movimiento es muy parecido a sus nocturnos? Como si para Chopin la muerte sea nocturnal... pero también belleza y amor... como si ya supiera en ese momento que la tuberculosis lo tomaría suavemente en un abrazo perpetuo...

La ultima referencia es esta.

Digan lo que sienten ante esto...


ps. Unos datos curiosos:

De Mozart el Réquiem fue su ultima obra. De hecho es póstuma y no la termino.

De Wagner, esta opera fue la penúltima, antes de Persifal, 4 años antes de morir, desterrado de Alemania y enfermo.

Y de Chopin, bueno el siempre fue muy frágil de salud, y esta sonata la compuso (aun esta a discusión la fecha por cierto) cuando la tuberculosis afectaba todo su cuerpo.
 
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¿No les parece, que a partir del minuto 2:37 el movimiento es muy parecido a sus nocturnos? Como si para Chopin la muerte sea nocturnal... pero también belleza y amor... como si ya supiera en ese momento que la tuberculosis lo tomaría suavemente en un abrazo perpetuo...

La ultima referencia es esta.

Digan lo que sienten ante esto...


ps. Unos datos curiosos:

De Mozart el Réquiem fue su ultima obra. De hecho es póstuma y no la termino.

De Wagner, esta opera fue la penúltima, antes de Persifal, 4 años antes de morir, desterrado de Alemania y enfermo.

Y de Chopin, bueno el siempre fue muy frágil de salud, y esta sonata la compuso (aun esta a discusión la fecha por cierto) cuando la tuberculosis afectaba todo su cuerpo.
Excelente, Wagner.
 
Hay quienes dicen que uno es lo que escribe, en este caso que uno es lo que escucha.
Cuando empecé a leer el poema cuando dice que hoy amanecí alegre...pues me pinté un poco yo, cuando amanezco así, pocas veces pero cuando pasa se me da por escuchar merengue y cumbia, música de tambor :Dla cultura es la que nos difiere de los gustos y los estados de ánimo eso de bailar sentado tan caribeño, tan nuestro, tan inevitable. :cool:Pero bueno me estoy saliendo por la tangente, cuando recién publicó usted el poema lo que se me vino a la mente fue bailar, ya mientras le iba leyendo fui notando la dicotomía y la definición de emocionalidad, de la muerte y de lo que para muchos significa, es más allá de dejar de existir, de esos ciclos, de los reinicios tan necesarios. Es reencontrarnos con lo que más queremos y creo que ahí es donde la felicidad es principio de todo cuento.
No opino de la música porque poco sé de clásica lo que si sé es es un referente que anticipa por decirlo de alguna manera nuestro estado mental.
Me ha gustado mucho leerle, reciba un saludo cordial.
 
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