ºººººººººººººººººººººº
Aun que cierre los ojos
aunque amarre mis manos
o ate los pies
y llene de barro mis oídos
y calle la vida por fuera
algo crepita por dentro
como centella de sal
en la cumbre de hielo
como jauría de perros en las aceras del viento
Llevo por dentro
todas las lunas y los ríos vestidos de vejez
los ojos que me vieron y
aquellos ojos ciegos
cambiando monedas por besos
y las risas que se apostaron en los callejones sin salidas
Llevo, más allá de los huesos
el martillo y la granada que no solté
el canto de las manos
geometrizando los eclipses en curvas perfectas:
dedos evocadores
sin hojas ni lienzo
y más allá, de querer y no querer ser
los caminos del mal y el bien
y una ruta desconocida que no tiene final
llevo, también
las piedras que me precipitaron
la calle rota de la ciudad ungida de grises
un bulevar en el limbo y del otro lado
el gabán azul y sus cabellos negros
y esa selva inmensa
que partió mi alma en dos, llevo
En las profundidades absolutas
donde nada tiene regreso, allá
donde el silencio es más que una agujero obsoleto
todas las voces y los gritos que piden pan
la melodía del beso y del placer
y todos los ecos que alcanzaron a entrar
que son como navajas de hielo
en este incendio de difuntos que soy
(La llave está extraviada
el cigarrillo se extingue
un perro ladra tras los escombros de la noche
me acomodo
y como un cuadripléjico
me voy descubriendo)
ladrido por fuera
y perro por dentro
ººººººººººººººººººººººººººººº
Aun que cierre los ojos
aunque amarre mis manos
o ate los pies
y llene de barro mis oídos
y calle la vida por fuera
algo crepita por dentro
como centella de sal
en la cumbre de hielo
como jauría de perros en las aceras del viento
Llevo por dentro
todas las lunas y los ríos vestidos de vejez
los ojos que me vieron y
aquellos ojos ciegos
cambiando monedas por besos
y las risas que se apostaron en los callejones sin salidas
Llevo, más allá de los huesos
el martillo y la granada que no solté
el canto de las manos
geometrizando los eclipses en curvas perfectas:
dedos evocadores
sin hojas ni lienzo
y más allá, de querer y no querer ser
los caminos del mal y el bien
y una ruta desconocida que no tiene final
llevo, también
las piedras que me precipitaron
la calle rota de la ciudad ungida de grises
un bulevar en el limbo y del otro lado
el gabán azul y sus cabellos negros
y esa selva inmensa
que partió mi alma en dos, llevo
En las profundidades absolutas
donde nada tiene regreso, allá
donde el silencio es más que una agujero obsoleto
todas las voces y los gritos que piden pan
la melodía del beso y del placer
y todos los ecos que alcanzaron a entrar
que son como navajas de hielo
en este incendio de difuntos que soy
(La llave está extraviada
el cigarrillo se extingue
un perro ladra tras los escombros de la noche
me acomodo
y como un cuadripléjico
me voy descubriendo)
ladrido por fuera
y perro por dentro
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