Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ladrón de mi alma.
Clavaste el filo tus garras
justo en la esencia de mi alma
desgarrando cada palmo
de mi gélida y frágil inocencia.
Desprendiste en tiras mi carne
dejándome en huesos secos
y en la grieta de tu infamia
el eco de mi alma golpea
las paredes del recuerdo
para deshilar en medio de la hiedra
un ¿ Por qué? De tu amor manchado
de mentira, bordado en el hielo
y en un frasco sucio, sin fondo.
¿ Por qué a mí ?
Si en un altar te ofrendé
el almíbar puro de mi amor
mezclado con incienso
hasta el último hálito.
¡ No respondas !
No valen la pena tus lisonjas
si me has robado el alma,
ya mis huesos secos te esperan
en la mueca del horizonte
para aspirar de ti, el elixir
de tu aliento, que es mi tormento.
Despiértame en tu regazo
y en tu canícula regresa mi alma
para revivir de nuevo al amor
que toca mi puerta desde
el portal, de otro soñado cielo.
Elizabeth Flores.
24 / 11 / 12.
las paredes del recuerdo
para deshilar en medio de la hiedra
un ¿ Por qué? De tu amor manchado
de mentira, bordado en el hielo
y en un frasco sucio, sin fondo.
¿ Por qué a mí ?
Si en un altar te ofrendé
el almíbar puro de mi amor
mezclado con incienso
hasta el último hálito.
¡ No respondas !
No valen la pena tus lisonjas
si me has robado el alma,
ya mis huesos secos te esperan
en la mueca del horizonte
para aspirar de ti, el elixir
de tu aliento, que es mi tormento.
Despiértame en tu regazo
y en tu canícula regresa mi alma
para revivir de nuevo al amor
que toca mi puerta desde
el portal, de otro soñado cielo.
Elizabeth Flores.
24 / 11 / 12.