futuroarduo
Poeta fiel al portal
Ancestrales miradas quietas y desconocidas
dedicadas a un lago frágil de presencia fantasmal.
Junto aquél puente que lo atraviesa guardadas y heladas
escapatorias excitan a los hombres hasta dejarlos mal.
Porque la mugre que se vierte en las calles con pasado de tierra
consume las conquistas y derrotas que logró valerosamente soportar
y más bien bajo la luna sus letargos hincaría para poderse escapar.
La objetividad la escupe cruda y se expanden sus lamentos
que reflejan la necesidad ya bruta que ni el tiempo razón
escribe, pues como niño su pluma bajo el pesado corazón
se rige tras llamaradas que el reloj bautizó como pútridos minutos.
A las manos de papel ni con fuego ni con agua,
ya que como el símil a la metáfora antónimos se quieren,
el velo de un anónimo que como un átomo evalúa
en algún punto de extinción para marchitar el don del gen.
Las aspas del molino cercanos al pálido atrevimiento del gris cielo
infinitamente moviéndose versos ruidosos junto a monótonos silencios
a la energía conversan ya con maldiciones de atravesadas espadas
¡Qué dolor!
Y una mirada triste y lejanísima una lágrima brota por esta miseria animal,
¡Cruel miseria!
Y por ella dicen: El molino resultó lleno de gordo y grasoso sarcasmo y debe ser, debe ser,
a los de mentes enfermas con un martillo su objetividad les martiriza.
dedicadas a un lago frágil de presencia fantasmal.
Junto aquél puente que lo atraviesa guardadas y heladas
escapatorias excitan a los hombres hasta dejarlos mal.
Porque la mugre que se vierte en las calles con pasado de tierra
consume las conquistas y derrotas que logró valerosamente soportar
y más bien bajo la luna sus letargos hincaría para poderse escapar.
La objetividad la escupe cruda y se expanden sus lamentos
que reflejan la necesidad ya bruta que ni el tiempo razón
escribe, pues como niño su pluma bajo el pesado corazón
se rige tras llamaradas que el reloj bautizó como pútridos minutos.
A las manos de papel ni con fuego ni con agua,
ya que como el símil a la metáfora antónimos se quieren,
el velo de un anónimo que como un átomo evalúa
en algún punto de extinción para marchitar el don del gen.
Las aspas del molino cercanos al pálido atrevimiento del gris cielo
infinitamente moviéndose versos ruidosos junto a monótonos silencios
a la energía conversan ya con maldiciones de atravesadas espadas
¡Qué dolor!
Y una mirada triste y lejanísima una lágrima brota por esta miseria animal,
¡Cruel miseria!
Y por ella dicen: El molino resultó lleno de gordo y grasoso sarcasmo y debe ser, debe ser,
a los de mentes enfermas con un martillo su objetividad les martiriza.
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