Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Llueven lágrimas blancas sobre el albero
alfombrando las huellas calmas del alba,
apostado en la rama, como una salva
ciñe al día sus trinos algún jilguero.
De camino al parterre donde te espero
me acompañan aromas de primavera
recordando el momento, la vez primera,
que se ató mi mirada tras de tu paso...
Desde entonces no existe ni un solo ocaso
sin sentirme de tu alma yo prisionera.
Tras la noche la aurora me ha sorprendido
desandando la senda de tu tardanza
y la pena pregunta mientras avanza
si el menguar de la luna llena tu olvido.
El vacío se anuda cantos sin nido
asordando los ecos raucos del cielo,
¡lo que fue primavera se vuelve hielo!
Y al llegar encontraste mi voz dormida
sepultada entre aquellas flores sin vida,
¡blancos jazmines visten de negro duelo!
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