Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
Promesas de felicidad eterna, una perfección forzada,
nunca pidió nacer y nació, nunca pidió ser creado y fue creado,
su destino fue sellado de la misma forma que todo es ordenado,
el cielo, su casa era el lugar ideal para vivir.
La vida es buena, la vida era buena, inocencia eterna,
en esa hermosa reclusión nada necesitabas; el mundo es una jungla,
inocencia artificial, paralisis mental, una niñez que nunca acaba,
desde el cielo otro mundo se puede ver, un mundo lejano que nada bueno tiene que ofrecer.
Curiosidad hay en todos y en ti no fue la excepción,
la jungla es un lugar misterioso, digno de explorar,
cuando los engranajes comienzan a girar, cosas nuevas comienzan a funcionar,
luego de un largo y profundo sueño has despertado
y algo nuevo has encontrado, amor es lo que busca este mundo.
Has comenzado a notar que en el lugar que llamas casa nada vas a encontrar,
una eternidad contínua que no avanza y no se detiene,
una eternidad de amores plásticos y de felicidad enlatada,
nada tiene que ver con los sentimientos efímeros y defectuosos de aquellos que viven...
Una lágrima vi caer y entonces supe que los ángeles también lloran.
- Pablo Martínez Alonso -
nunca pidió nacer y nació, nunca pidió ser creado y fue creado,
su destino fue sellado de la misma forma que todo es ordenado,
el cielo, su casa era el lugar ideal para vivir.
La vida es buena, la vida era buena, inocencia eterna,
en esa hermosa reclusión nada necesitabas; el mundo es una jungla,
inocencia artificial, paralisis mental, una niñez que nunca acaba,
desde el cielo otro mundo se puede ver, un mundo lejano que nada bueno tiene que ofrecer.
Curiosidad hay en todos y en ti no fue la excepción,
la jungla es un lugar misterioso, digno de explorar,
cuando los engranajes comienzan a girar, cosas nuevas comienzan a funcionar,
luego de un largo y profundo sueño has despertado
y algo nuevo has encontrado, amor es lo que busca este mundo.
Has comenzado a notar que en el lugar que llamas casa nada vas a encontrar,
una eternidad contínua que no avanza y no se detiene,
una eternidad de amores plásticos y de felicidad enlatada,
nada tiene que ver con los sentimientos efímeros y defectuosos de aquellos que viven...
Una lágrima vi caer y entonces supe que los ángeles también lloran.
- Pablo Martínez Alonso -
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