salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Tengo frío en el alma
-cuchillas de corte afilado-;
tengo tiritones en la piel,
tiritones que tiemblan el árbol
de mi casa;
siento una lágrima correr...
Son lágrimas de luz
en la noche oscura de mi alma sola,
luciérnagas que titilan en la obscuridad
de mi noche sola.
Son corrientes de la hondura sentimental,
mojando el espacio de mi cara
-testigo de la existente circunstancia-.
Son lágrimas de luz interior
-escuecen, pero vacían el vaso interior
de la bodega,
lavan el amargor
de la fuente de las lágrimas,
iluminan cual faro
la mar encrespada-.
En la soledad
de la sala sola
- a media luz- dejan resbalar
los ríos del adentro,
ríos de mi alma atormentada,
que se hacen luminarias
-y ríen y ríen y ríen
y bajan y bajan y bajan
por el torrente de la primavera-,
que destilan perlas de nácar
de mi corzón deshecho,
entre las manos apoyado
-y el aire de la almena
suena en mi ventana,
dejando aromas de hierbabuena-.
-salvaddor-
-cuchillas de corte afilado-;
tengo tiritones en la piel,
tiritones que tiemblan el árbol
de mi casa;
siento una lágrima correr...
Son lágrimas de luz
en la noche oscura de mi alma sola,
luciérnagas que titilan en la obscuridad
de mi noche sola.
Son corrientes de la hondura sentimental,
mojando el espacio de mi cara
-testigo de la existente circunstancia-.
Son lágrimas de luz interior
-escuecen, pero vacían el vaso interior
de la bodega,
lavan el amargor
de la fuente de las lágrimas,
iluminan cual faro
la mar encrespada-.
En la soledad
de la sala sola
- a media luz- dejan resbalar
los ríos del adentro,
ríos de mi alma atormentada,
que se hacen luminarias
-y ríen y ríen y ríen
y bajan y bajan y bajan
por el torrente de la primavera-,
que destilan perlas de nácar
de mi corzón deshecho,
entre las manos apoyado
-y el aire de la almena
suena en mi ventana,
dejando aromas de hierbabuena-.
-salvaddor-

