prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces siento que se me va la vida y yo me quedo,
Pero no puedo imitar a los arboles, que parecen muertos
Por fuera y están vivos por dentro, que dejan
Las hojas caer, cubren las canciones con nieve
Y descansan las ramas.
A mí se me nota en la cara que muere el alma,
Las manos se me ponen frías, y estoy tan cerca
De las estrellas, que me voy congelando,
Por que no puedo quemar mi esencia, como hacen ellas.
En el mundo de la mentira, generalmente
Soy un hombre feliz,
Me alimento con el tiempo y el tiempo
Se alimenta con migo, cambio razonable.
En el mundo de la verdad, soy nada, si no soy
La verdad.
Quiero que sea más frio, que mis lágrimas
Quiebren, al tocar el suelo,
En tantas partes que razones para llorar
Y así, compartidas, elegir de ellas solamente el amor.
El sol cuida de enterrar las penas, odio, tristezas,
Antes las derrite.
Pero no puedo imitar a los arboles, que parecen muertos
Por fuera y están vivos por dentro, que dejan
Las hojas caer, cubren las canciones con nieve
Y descansan las ramas.
A mí se me nota en la cara que muere el alma,
Las manos se me ponen frías, y estoy tan cerca
De las estrellas, que me voy congelando,
Por que no puedo quemar mi esencia, como hacen ellas.
En el mundo de la mentira, generalmente
Soy un hombre feliz,
Me alimento con el tiempo y el tiempo
Se alimenta con migo, cambio razonable.
En el mundo de la verdad, soy nada, si no soy
La verdad.
Quiero que sea más frio, que mis lágrimas
Quiebren, al tocar el suelo,
En tantas partes que razones para llorar
Y así, compartidas, elegir de ellas solamente el amor.
El sol cuida de enterrar las penas, odio, tristezas,
Antes las derrite.