Bashiro
Poeta recién llegado
Tú, luna que me lloras
con el mismo semblante
con el que alguna vez te lloré,
oprimes esta melancolía fugaz
sin piedad contra mi pecho,
con reticencia y desprecio,
pero te anhelo,
porque la hora punta de mi sentir
no está bajo el azul del cielo
!Disfrutemos sí¡, la indiferencia tuya,
sin ninguna queja, sin ningún suspiro,
ahógame y que nadie me dé ayuda,
que me quemen los rayos del sol
y los tuyos cuando marque el reloj
un mismo segundo,
buscaré otro amar en este mar,
aunque sin saber que estoy haciendo,
sólo caeré en una estrella...
¡¿Qué has dicho?!, repítelo y dime
que tu rostro bañado en albura
no es mi paranoia abrumadora,
que tus suspiros de dulzura abismática
no son desenfrenado desespero,
que en tus besos de nácar
nunca fulminé,
que la frágil margarita de tu miedo
se desvaneció en donde comienza un estero,
y nunca se ahogó en un amargo margarita
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